UN BOZAL PARA CHUCKY, EL PODER MEDIATICO DE LA FAMILIA SANTOS


Monday, 14 de July de 2008

El Tiempo no es un diario. Es un grupo mediático, un gran pez que ha engordado en el regazo de la turbulenta política colombiana y que se ha mantenido en pie bajo la guía de sus patriarcas: la familia Santos, quienes desde 1913 lo dirigen.

Marcela Noriega, tomado de El telégrafo de Ecuador

mnoriega@telegrafo.com.ec

Guayaquil

Los que saben de negocios dicen que no hay empresa familiar que superviva a la cuarta generación. Habrá que verlo, porque a la Casa Editorial El Tiempo (CEET) le ha ido muy bien económicamente. Está considerada una de las cien empresas más rentables de Colombia y cuenta entre sus activos gráficos al único diario de circulación nacional (El Tiempo) desde que, en 2001, El Espectador declinó y se convirtió en dominical. También es dueña de los semanarios Llano 7 Días, Boyacá 7 Días, Tolima 7 Días y del diario regional Hoy.

La CEET disputa el mercado de medios en Colombia con Caracol Radio (del grupo Prisa, que también es propietario del diario El País, de España) y RCN (propiedad del grupo Ardila Lulle). Pero los Santos han sabido jugar al mejor estilo de los multimedios más grandes de América Latina, como TV Azteca, de México; Rede O Globo, de Brasil; Grupo Cisneros, de Venezuela; o Grupo Clarín, de Argentina, pues han tendido

sus tentáculos hacia los negocios de revistas, cine, Internet, telefonía móvil y televisión por cable.

Para muestra varios botones: CEET compró el canal de televisión City TV (el tercero en audiencia) y le pertenece los portales de Internet: eltiempo. com, eskpe.com, elempleo.com, metrocuadrado.com, motor.com.co, empleoeducacion. com, guiaacademica.com y tienen parte en terra.com.. Además, es socia en el servicio de telefonía móvil Vivemóvil y en las revistas Aló, Atienda; Botiquín, Carrusel, Eskpe, Enter, Gestión, Habitar, Viajar, Motor, Portafolio. También, accionista en las empresas Círculo de Lectores, Venta Opcional, Impresiones Periódicas S.A. – IPSA, Inteligencia de Mercados. Y, por si fuera poco, los Santos son dueños del 48% de la Revista Cambio, y comparten la propiedad de TV Cable Bogotá (la mayor empresa de servicio de televisión por suscripción) con la familia Pastrana y los grupos Santo Domingo y Ardila Lulle (propietarios de RCN).

¿Más? Tienen participación en el Centro Comercial Atlantis, la cadena de cines

Cinemark y la empresa de telecomunicaciones Avantel. Todo esto convierte a la

CEET en el mayor grupo de comunicación de Colombia. Y, tal como lo ha hecho la familia Mitre, en Argentina, dueños de La Nación; o los Miró Quesada, en Perú, dueños de El Comercio; los Santos no ceden espacios. Sin embargo, el año pasado se hicieron de un socio fuerte: el grupo español Planeta (de capital íntegramente familiar), a quien vendieron el 55% de las acciones del diario.

La circulación de El Tiempo, certificada por Price Waterhouse, promedia, de lunes a

sábado, los 240.964 ejemplares, mientras que la edición dominical puede vender hasta

475.046, en un país de 43 millones de personas.

Es por eso que el grupo Prisa (El País) también se mostró interesado. Pero Planeta puso

sobre la mesa 338 millones de dólares, y Prisa solo llegó a los 310 millones. Pero, además del dinero, en la decisión de no venderle a Prisa influyó el que la oferta de Planeta le dejaba a los Santos más control editorial que el que estaban dispuestos a aceptar los dueños de El País. Planeta aceptó la existencia de un consejo supremo llamado “consejo de fundadores”, en el cual se delegan las decisiones editoriales

importantes, incluida la selección de los directores. Este consejo está integrado por nueve personas, de las cuales tres son de la familia Santos; tres del Grupo Planeta,

y tres externos.

Quienes quedaron en el consejo de fundadores son: Enrique Santos Calderón, Luis

Fernando Santos Calderón y Rafael Santos Calderón, descendientes directos del dueño

inicial de El Tiempo, el ex presidente colombiano Eduardo Santos Montejo, quien lo compró en 1913.

De los dueños de la CEET, tres de sus socios son parte del gobierno de Álvaro Uribe:

El vicepresidente, Francisco Santos; el ministros de Defensa, Juan Manuel Santos; y el

ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Juan Lozano.

Además, según el periodista canadiense Jean Guy Allard, quien escribe para Granma Internacional, Enrique Santos, es el único latinoamericano que pertenece a la plana mayor de la directiva de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). El periodista reveló esto en el Encuentro Latinoamericano contra el Terrorismo Mediático, hecho en Venezuela, la semana pasada.

Allí, su colega argentino Carlos Aznárez, dijo que los llamados “amos de la prensa” son los integrantes de la SIP, quienes ejercen el terrorismo mediático, “que no es más que manipular, desinformar, generar matrices de opinión que no tienen que ver con nuestras

sociedades, cambiarnos hasta los gustos, la forma de pensar, es decir, influir con todo

lo que tenga que ver con un pensamiento independiente, rebelde, como el que se ejerce

en Venezuela, Bolivia o Ecuador”.

Pero sigamos con los Santos. El periodista colombiano Miguel Suárez, exiliado en

Suecia y director de la emisora Café Estéreo, dice que en Colombia los políticos saben

que quien pone a los presidentes es El Tiempo. “Esto nos puede dar un ejemplo del poderío acumulado por este medios y por los Santos”, refiere. También menciona que algunos diarios regionales fueron comprados por la CEET para luego ser cerrados. Fue

el caso del periódico El Pueblo, de Cali. Esto demuestra, dice, la intención de conseguir una prensa servil al gobierno de Uribe.

“Si vemos los tres grandes grupos de la comunicación en Colombia (El Tiempo,

RCN y Caracol), ellos responden a grupos económicos con aparentes distintos intereses,

pero dadas las circunstancias de la actual confrontación en Colombia y de la aplicación a raja tabla del modelo neo liberal, ellos están unidos en un solo bloque respaldando la política uribista que les ha traído ingentes beneficios, pues han aumentado al menos. Estos grupos mediáticos, dice, han aumentado sus fortunas varias veces durante el gobierno de Álvaro Uribe Velez. “Están todos alineados, tanto que pareciera que toda

la información (o desinformación) entregada al pueblo colombiano y al mundo fuese

exactamente igual, casi como si fuese redactada en la misma redacción”, describe el director de esta radio, que pertenece a la Asociación Jaime Pardo Leal, organización de colombianos exiliados.

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