Yoani Sánchez: súmele otro premio a la mentira.

octubre 20, 2009
islamiacu.blogspot.com

Norelys Morales Aguilera<a href="http://islamiacu.blogspot.com“>

Un colega del municipio Camajuaní, sabiendo que he escrito varios trabajos sobre la mercenaria de Yoani Sánchez, llamó a mi casa.

“Creo que debes darte una vuelta por Taguayabón. Allí, la bloguera Yoani Sánchez, manipuló y engañó, con el pretexto de impartir una clase de Internet, a un grupo de niños en un pequeño templo bautista del lugar” – dijo.

“Los padres están disgustados –agregó- y los niños se sienten engañados, pero ellos te lo contarán todo”.

En el poblado villaclareño, perteneciente al municipio de Camajuaní, entrevisté a las madres de varios niños que concurrieron a la Iglesia, supuestamente para hablar de Internet. Ellas me dieron su consentimiento para que sus hijos ofrecieran los testimonios recogidos aquí.

Nuevamente Yoani Sanchez empleaba un recinto religioso para promover la contrarrevolución, esta vez entre menores de edad.

El pastor Mario Lleonard Barroso invitó a varios miembros de su congregación para “Una conferencia de Internet”. Sin embargo, de lo menos que se habló fue de la red, como esperaban, afirmó Adrián Méndez Cruz de 14 años, uno de los muchachos asistentes.

“Hablaron de los blogs de Yoani y Reinaldo (Escobar), a quienes no conocía. Además,-continuó- nos presentaron un video de personas declarándose contra la Revolución. Me sentí incómodo. Fui engañado.”

Mientras un amigo de “los visitantes” grababa la “conferencia” a hurtadillas, el Pastor hacía fotos.

Justamente eso llamó la atención de los muchachos. Cierto misterio fue captado por ellos mientras apreciaban la grabación de un acto que después definieron varias veces de contrarrevolucionario.

Se reunieron en un local bastante reservado lo que sorprendió a los “alumnos” acostumbrados a participar en la parte más abierta del templo.

Especialmente así lo confirmó Adriana Méndez Cruz de 13 años (hermana de Adrián). Asiste a la Iglesia desde muy niña, ha ayudado a organizar muchas actividades allí, pero en esta ocasión nada de lo que ocurrió se correspondía con los asuntos a que se supone se dedica un templo religioso.

También afirmó sentirse engañada y, a la vez, molesta con su pastor que los había ido a invitar a la propia Secundaria de Taguayabón donde cursan estudios.

La madre de esta niña pidió no hablar frente a la cámara de fotos o video. “No es miedo escénico, siento disgusto por ver a mis hijos sentirse traicionados”, dijo la madre de Adriana y Adrián.

En un pueblo pequeño donde los forasteros son inmediatamente advertidos por los residentes, apenas se notó la presencia de los contrarrevolucionarios en la Iglesia.

Los padres supieron de lo sucedido por sus hijos, tomados por sorpresa, metidos en una encerrona. Hubo abuso, los muchachos en la iglesia sentían extrañeza y desconcierto, dijeron.

Dainerys Cruz Torres, madre de Carlos Alberto Cabrera Cruz, contó que cuando este llegó a la casa a mediodía del sábado 11 de septiembre, día poco frecuente para una actividad en la Iglesia, no quiso almorzar hasta contar lo que había vivido en el recinto religioso.

“Eso es contrarrevolución y nosotros somos revolucionarios”. El desacuerdo y el malestar que les habían provocado Yoani y Reinaldo era evidente.

Hasta dónde fue cruel y nociva la burda manipulación para presentarse al mundo apoyados y captando adeptos, me lo hizo comprender la niña Marisleidy Álvarez Bravo, de solo 11 años, que Adriana me había dicho que estaba obsesionada con el asunto. Al preguntar qué sentía dijo: “Fui engañada” y rompió en llanto. Charlamos un rato. Luego me percaté de su alivio.

Pero, mientras conversaba con estos niños, sentados entre las plantas del jardín en la casa del abuelo, un hombre que labora en su patio de frutas, aves y conejos, esa familia me entregaba la Cuba que no podrán entender los que la desprecian y ofenden.

En Taguayabón esos niños comprendieron muy bien de qué se trata el “itinerario blogger” de Yoani: buscar adeptos, presionar, abusar del respeto que han tenido por su iglesia.

Quiénes subvencionan con premios y publican libros a la bloguera, ¿desconocen que engañar niños y jóvenes es parte de lo que ella llama extender la blogosfera cubana? ¿O el dinero también se le entrega para ello?

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