Condenan al estado colombiano por la muerte del menor Nicolás Neira a manos del esmad, anexo:,ENTREVISTA A YURI NEIRA (PADRE DE NICOLAS NEIRA))

foto:http://elcampanazo.wordpress.com/2009/10/28/entrevista-a-yuri-neira-padre-de-nicolas-neira/
texteo:http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=1449672
El juzgado 37 administrativo de Bogotá impuso una millonaria condena al Estado por el homicidio del menor Nicolás Neira, de 15 años, quien sufrió una fuerte golpiza propinada por agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía (Esmad) durante una manifestación en el día del trabajo en 2005.
 
El joven murió el 6 de mayo de 2005, en la clínica Saludcoop de la Calle 104 con Autopista Norte, víctima de un trauma craneoencefálico severo consecuencia de una golpiza.
Con 15 años de edad, el estudiante de noveno grado del colegio Liceo hermano Miguel de La Salle, y otro grupo de marchantes, fueron atacados con gases lacrimógenos, patadas e impactos con bastón durante la marcha del 1 de mayo de 2005 sobre la carrera 7 a la altura de la calle 18.
Según testigos, a pesar de que el joven perdió el conocimiento, los uniformados no sólo se negaron a prestarle primeros auxilios y trasladarlo a un centro asistencial, sino que siguieron golpeándolo.
Los agentes involucrados en el homicidio del menor aseguraron que los golpes fueron provocados por una estampida humana, por un grupo de “punkeros y metaleros”, y que ellos no estaban presentes en el sitio exactos donde ocurrieron los hechos.
Sin embargo, el juez recordó que fueron los propios patrulleros John Edwar Sánchez, Gilberto Aldana y Edwin Castro, quienes desvirtuaron esa declaración ante la Procuraduría y afirmaron que los agentes del Esmad si se trasladaron al sitio para reprimir la manifestación.
La Procuraduría sancionó en ese entonces con destitución e inhabilidad para la función pública por 10 años al subteniente Edgar Mauricio Fontal Cornejo y al teniente Julio Cesar Torrijo Devia.
El fallo de primera instancia ordena al ministerio de Defensa, a la Policía Nacional y al Esmad a cancelar más de 160 millones de pesos a la familia de la víctima.

Por Julio Cortés.
 


El 1 de mayo de 2005 cayó asesinado por el ESMAD Nicolás Neira, un estudiante de 15 años, quien apoyaba la marcha de los trabajadores. Su padre, Yuri Neira, ha tenido que afrontar desde aquél día una terrible persecución del Estado colombiano por averiguar la verdad de lo ocurrido y porque sigue denunciando con vehemencia los atropellos y abusos de autoridad por parte de la Policía Nacional.
Julio: El asesinato de Nicolás Neira ocurrió en el 2005, en qué va la investigación de este proceso judicial?
Yuri: Desde su asesinato, hace 1620 días, se inició la denuncia ante las autoridades respectivas. Los autores materiales recaen en la Policía Nacional, pero sólo hasta hace cuatro meses comenzó la investigación. El proceso ha pasado de Fiscalía en Fiscalía. Primero la Unidad de Vida, luego lo cogió la Justicia Penal Militar, y después la Penal Militar dijo que eso no le correspondía. Se decide que la justicia ordinaria debe seguir con el caso, el expediente va de lado a lado y se pierde hasta que logro localizarlo y que llegue al Fiscal. Mucha gente del extranjero le escribió al Estado colombiano para ver en qué estaba el caso, el fiscal Mario Iguarán decide que éste debe cambiar nuevamente de manos y va a la Unidad de Derechos Humanos, Fiscalía 53. Eso hace cuatro meses. Solo después de 4 años empieza el caso. En qué va? En investigaciones exhaustivas. La Procuraduría tiene un borrador donde dice que los autores son la Policía Nacional, hay un capitán y un subteniente investigados acción por omisión. En este expediente se ve como dicen mentiras los policías, hay falsos testimonios.


Julio: Hay imágenes, un registro fotográfico, ó testigos que puedan comprometer a miembros del Esmad en el asesinato de Nicolás?


Yuri: Ese día las cámaras del Estado en ese punto se dañaron. Hubo una película de un contacto que me hicieron un mes después de los hechos pero una persona se hizo pasar por mí y se llevaron la película antes que yo fuera a recogerla. Hay una foto, la que cargo en el pendón, en donde Nicolás está caído. Esa foto la tomó, un ciudadano nacionalizado canadiense, cuando a Nicolás lo estaban golpeando. Unos policías lo amenazan, el baja la cámara y empieza a obturar, ahí se ve cuando Nicolás está en el suelo. Este testigo me da sus datos y las fotos, el ha dicho que declara en la embajada de Colombia en Canadá pero hasta el momento no lo han llamado a declarar. Después del entierro de Nicolás, le llega el DAS a esta persona a la casa y lo deportan, le cancelan el pasaporte como persona no grata y chao. Ahora este testigo no puede volver al país fácilmente. Había otro testigo que fue asesinado, quedan otros tres testigos.

Julio: U.D ha sido víctima de un crimen de Estado, no sólo por lo de Nicolás sino por la persecución a la que se ha tenido que enfrentar. Cómo ha sido su vida desde ese 1 de mayo?


Yuri: Me cambió totalmente la vida, yo trabajaba en un mundo capitalista, en una empresa de seguros. Después de lo de Nicolás mi vida gira 180 grados y me dedico a derechos humanos. Eso me ha traído 24 detenciones arbitrarias de la Policía. En el 2006 un teniente Palacio, me detiene en la calle, me pregunta dónde trabajo y qué hago, yo le digo por qué, por allí no más. Me subió a la patrulla, me paseó por los cerros, le pregunté a dónde me llevaba, y contestó “como usted no nos cuenta nada, nosotros tampoco le contamos nada”. Luego me soltaron. Yo lo tengo demandado, eso no solo es una detención ilegal sino un secuestro. Un día me requisaron once veces, otra vez llevaba unas gotas bioenergéticas y decían que eso tenía fosforo, que era altamente explosivo. En medio de esto vienen cuatro atentados. Llegando a la casa desde un Mazda, un tipo con revólver me dice “usted está hablando mucha mierda”, me señala, de pronto por la gente no pasa nada. El segundo fue en la 72 con 13, dos tipos me muestran el revolver, yo levanté las manos y les dije de aquí no me muevo, me pueden matar aquí mismo y los tipos desaparecieron. El tercero fue llegando a la casa, un tipo de una moto hizo tres disparos, y el último fue 24 horas después del allanamiento a la Casa Cultural Salmón. Los vimos trepándose, tocó llamar a las organizaciones y a la Policía.


Julio: Cómo fue lo de su exilio a Brasil, por qué decidió regresar a Colombia?


Yuri: Después del cuarto atentado me tocó irme cuatro meses al Brasil, decidí devolverme, a pesar de que a nadie le gustó la noticia por el riesgo a ser asesinado. Les dije que si me pegan un tiro en Colombia estoy con mi gente, en mi casa, en mi terreno, con mis amigos, pero es que allá estaba solo y muriéndome lentamente, y esa no es la lucha, la lucha es estar acá en Colombia. Es tan fácil hablar desde el otro lado, pero es tan verraco ponerse uno al frente de las cosas y decir no más, no aceptemos esas cosas.

Julio: Cómo están las condiciones de su seguridad en este momento?


Yuri: Se supone que gozo de medidas de protección, que me están dando camioneta y dos agentes del DAS, pero les pregunté que si eran los que siempre me seguían, ó eran unos nuevos. Como decía Piedad Córdova: “uno no tiene escoltas sino espías”. Después dije que no aceptaba esto porque me niega muchas cosas y de paso estoy vendiendo a mi gente, con quien yo charle la están fichando, están reportando con quien hablo. Por eso me dicen que ellos no me garantizan protección así como ando. Yo asumo el riesgo, todo por la búsqueda de la verdad de lo que pasó con Nicolás. Y si averiguar la verdad implica que me disparen nuevamente, pues que así sea. Incluso si me asesinan yo les gano a ellos porque no saben el anhelo que tengo de estar al lado de Nicolás. Yo sigo en la campaña contra la brutalidad policial y el desmonte del Esmad. Sin embargo temo por mi vida, porque ya sé que la Policía directamente no me va a asesinar con otro atentado pero sí lo van a pasar como un falso positivo, inventando que por robarme el celular me dieron 3 puñaladas.


Julio: Cómo fue el suceso del allanamiento a la Casa Cultural Salmón, hubo un acto ilegal de parte los organismos del Estado, no?.


Yuri: Ese día llegaron agentes del DAS y la Policía al medio día, rompieron chapas y puertas, levantaron el piso de la cocina buscando explosivos, trajeron carros y perros antiexplosivos, no encontraron ni cuchillos porque hace días se prestaron para una olla comunitaria. Fuera de eso, la fiscal que ordenó el operativo llegó al sitio, o sea que es juez y parte, también está denunciada, hay varias denuncias por su mal proceder. Ese día se hicieron presentes organizaciones sociales como el Movice, Iván Cepeda, Bruno Díaz, del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, organizaciones juveniles de las localidades, y medios de comunicación que registraron este allanamiento ilegal. Lo que pasa es que el Estado tiene miedo de que los jóvenes piensen y se organicen, los llaman terroristas porque reclaman una educación de calidad, rechazan el servicio militar obligatorio y porque están visibilizando el cierre de nuestros hospitales.


Julio: Cómo nace la Casa Salmón Cultural y qué reivindica de este espacio de participación y activismo juvenil?


Yuri: Cuando conmemoro los cien días del asesinato de Nicolás hago el primer pendón. Me invitan unos jóvenes a una casa llamada la Casa del Árbol. Allí conozco gente que habla de reivindicaciones y derechos, sobre la movilización social, de lo que pasó con Nicolás. Son jóvenes políticamente formados. En ese lugar conocí el colectivo Creaxión Espacio con quienes trabajamos dos años. En otra parte había un combo que se llamaba Salmón Cultural y estaban pidiendo esa casa, la tomamos en arriendo y empezó un proceso. Me llamó la atención el nombre del Salmón, y por eso le colocamos Salmón Cultural. Allí se organizan reuniones participo del cine club, en la “marcha del hambre”, la lucha por los corteros, la Minga indígena, con los negros, las mujeres. Va surgiendo una apuesta política en la Casa, se da un trabajo articulado con diferentes combos juveniles, con niños de Ciudad Bolívar.


Julio: Cómo percibe la movilización y la solidaridad de la gente para acompañar esta lucha tan justa, pero tan riesgosa?


Yuri: Ha sido bastante buena, se han hecho movilizaciones, la gente recuerda mucho a Nicolás, los muchachos hacen sténcils de Nicolás. Hicieron una placa, hay apoyo de organizaciones, la Fundación Manuel Cepeda, universidades, y jóvenes que han ayudado mucho. Lo que pasa es que también hay mucho miedo, lo que hicieron con Nicolás fue una demostración de barbarie, y están mandando un mensaje diciendo que les puede pasar lo mismo. Entonces entiendo ese miedo y me preocupo, porque no me aguantaría otro asesinato por Nicolás, eso si me haría perder la poca cordura que me queda. Los amigos de Nicolás acaban de conmemorar este 9 de octubre el cumpleaños de Nicolás. Para mi es muy bueno que se acuerden de Nicolás, pero yo debo hablar por tantos estudiantes caídos, sé que ese es el deseo de Nicolás.


Julio: Cómo analiza esta realidad de violencia e impunidad que históricamente ha padecido nuestro país?


Yuri: Impunidad amparada por todos los entes de control y organismos del Estado. Me refiero a la Fiscalía, la Procuraduría, a la Defensoría del Pueblo, a la Alcaldía de Bogotá, porque Lucho Garzón no quiso hacer nada y fue durante su administración que ocurrió la muerte de Nicolás. Estos entes me dicen “ahí le estoy colaborando”, y yo les digo que no necesito que me colaboren sino que hagan su trabajo. Lo mismo a La Policía, el DAS, el CTI. Hay un grave problema de impunidad, es una política de Estado. Los entes de control se encubren entre ellos mismos. La Policía cuida al fiscal y el fiscal le hace pasito a su vez porque sabe que la Policía es la que los está cuidando. La Policía está cuidando a la Procuraduría porque son los escoltas, se tapan unos con otros. Por eso estoy buscando la verdad de qué pasó, yo no estoy buscando justicia, porque sé que en este país no hay justicia.


Julio: Qué mensaje les envía a los jóvenes, en un país como Colombia, en donde enfrentamos tantas adversidades de un Estado policiaco y represivo, pero donde también hay tantas necesidades por cambiar las estructuras de este país.


Yuri: Primero que todo tienen que pensar que con violencia no se saca nada, los jóvenes deben estudiar para preparar el cambio, pero con inteligencia, tenemos que hacer acciones directas mas no violentas, a pesar de que no estemos de acuerdo con ellos no hay que asesinarles porque seriamos peores que ellos, que los asesinos. Tenemos que denunciar, y tienen que acordarse de que el silencio los está matando más fuerte que las balas del Estado, de la Policía. Hay que a pesar del miedo oponerse a todas esas injusticias que se cometen, no podemos ser permisivos con tanta masacre, hay que respetar nuestra dignidad y construir pero sin violencia. Soy víctima de la violencia pero yo no la puedo difundir. La revolución y el cambio no están en la violencia sino en la inteligencia, en el amor y en el compartir de la cotidianidad.


juliaocortes@yahoo.com.ar

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