Neoliberalismo, violencia y explotación

 
Por: Gerardo Esteban Vargas*
En su obra “Breve historia del neoliberalismo”, David Harvey, describe la genealogía del neoliberalismo como un modelo de imposición ideológica de una minoría oligárquica de privilegios políticos, sociales y económicos.
Harvey deduce que no se trata de una adaptación natural, ni mucho menos basada en ética o moral, ni de una respuesta técnicamente neutra a las dificultades experimentadas por las economías occidentales y por las estrategias de desarrollo del Sur global tras la crisis de la década de 1970. El neoliberalismo fue una contundente y articulada respuesta política concebida por las clases dominantes globales para disciplinar y restaurar los parámetros de explotación considerados «razonables» tras la onda de luchas que recorrieron el planeta tras la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con el análisis efectuado por Harvey, el objetivo del neoliberalismo era modificar el equilibrio político y la relación de fuerzas existente en el conjunto de la economía-mundo capitalista recurriendo para ello a todo el arsenal de la violencia económica, estatal y militar.
 
La estrategia neoliberal somete a todas las relaciones sociales para que sean gobernadas por la violencia de clase. La violencia de los mercados debe conjugarse con la violencia política, militar, ideológica y estatal si las transformaciones nacionales y globales han de encontrar una misma unidad de proyecto y de diseño estratégico. Lejos de debilitar el Estado, la estrategia neoliberal supone, pues, una reinvención de su violencia estructural para modificar en beneficio de las clases dominantes los parámetros de convivencia social y de dominación política.
Los conflictos y el aumento del hambre
El neoliberalismo ha utilizado la violencia como medio de dominio, y ha logrado en los últimos tiempos engendrar conflictos prolongados1, los cuales han afectado directamente a más de 17 países y han llevado a millones de personas a una grave situación de inseguridad alimentaria , obstaculizando así los esfuerzos mundiales para erradicar la malnutrición.
Lo anterior indica que los conflictos han empujado a más de 56 millones de personas a niveles de “crisis” o “emergencia” de inseguridad alimentaria, y en los países que emergen de largos períodos de conflictos civiles, como los de la República Centroafricana y Colombia, millones de personas se enfrentan todavía a niveles elevados de inseguridad alimentaria.
El Director General de la FAO, José Graziano da Silva y la Directora Ejecutiva del PMA, Programa Mundial de Alimentos, Ertharin Cousin, afirman que “los conflictos son una de las principales causas del hambre: cada hambruna en la era moderna se ha caracterizado por un conflicto”, poniendo de relieve cómo el hambre alimenta la violencia e impulsa una mayor inestabilidad.
“Hacer frente al hambre puede ser una contribución importante a la consolidación de la paz”, argumentan, y aseguran que: “la Agenda 2030 reconoce la paz como una condición de valor umbral vital para el desarrollo, así como un resultado del desarrollo por derecho propio”.
 
La alternativa al neoliberalismo se llama “conciencia”
El escritor José de Sousa Saramago2 anotaba que hay algo que debe preocuparnos enormemente, “lo que se está preparando en el planeta, es sencillamente un mundo para los ricos y los poderosos. Debemos percatarnos que cada vez más, nuestra sociedad está orientada al disfrute y al beneficio de los ricos y de los influyentes, y en ese contexto, los pobres son los olvidados o rezagados de siempre”.
Además decía que como respuesta hay que tener conciencia argumentando que “esto es en lo que debemos formarnos todos los días, en la reflexión, en el debate, en el análisis, en la profundización de las circunstancias, en las propuestas novedosas y sugerentes. Conciencia respecto de que todos somos seres humanos. Conciencia respecto de que todo lo que está en el mundo nos pertenece, como responsabilidad, como derecho a saber, como derecho a intervenir, como derecho a modificar en sustancia y en operatividad”.
Por lo tanto, la conciencia se refuerza y se profundiza en el trabajo, en la acción, en el debate, en el intercambio de ideas, en la reflexión participativa. Necesitamos comprender y entender el mundo en el que estamos viviendo, y también necesitamos comprender y entender cómo podemos intervenir en la sociedad para cambiar a mejor el presente estado de cosas.
* Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).
1 http://www.fao.org/news/story/es/item/427432/icode (Consultado el 3 de agosto de 2016).
2 José de Sousa Saramago, escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués. En 1998 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura. 

Poder corporativo, libre comercio y fraude fiscal: una sola ecuación

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La lucha contra el paradigma del libre comercio es fundamental. América Latina vive un momento de contraofensiva neoconservadora, básicamente en Suramérica, que es la parte de la región que trató de desmontar la arquitectura neoliberal. La Alianza del Pacífico gana espacios. Un necesario debate

Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos

Desde mediados de la década del noventa, el movimiento social a nivel global comenzó a colocar como prioridad en sus agendas de lucha el tema comercial, dándole especial énfasis a una crítica completa al paradigma del libre comercio, que se colocó como premisa teórica de la puesta en marcha de la globalización neoliberal.

El primer escenario de la batalla contra el paradigma del libre comercio fue la Organización Mundial del Comercio (OMC), en donde se avanzó creando un entramado jurídico global de carácter obligante que profundizó la lógica de la desregulación comercial: agresivas desgravaciones arancelarias; eliminación de marcos regulatorios al capital financiero; y fortalecimiento de la protección unilateral a las inversiones externas.

Los efectos no se hicieron esperar en los denominados países del tercer mundo, que empezaron a sufrir las consecuencias de esta lógica del libre comercio. Y por tanto, se empezó una “rebelión” al interior de la OMC, liderada principalmente por quienes luego formarían el bloque de los Brics a fin de detener, en alguna medida, esta ofensiva libre cambista, llevando a lo que muchos llaman al “fracaso de la Ronda de Doha” o lo que es lo mismo, que los promotores del libre comercio no pudiesen terminar su labor al estancarse en los llamados “cuatro temas de Singapur”: 1) libre competencia, 2) facilitación del comercio, 3) protección de inversiones y 4) compras del sector público. La condición fue que se resolviera en el seno de la OMC el tema de los subsidios al sector agrícola en el norte (léase Estados Unidos y Europa, principalmente), para luego abordarse los temas de Singapur.

Ante el fracaso de la Ronda de Doha, la estrategia neoliberal acentuó la promoción de los Tratados de Libre Comercio (TLC). En el caso de América Latina, los Estados Unidos de Norteamérica lanzaron la ofensiva del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que fracasó por la alianza entre los recién llegados gobiernos progresistas y el movimiento social. Ante ello, Estados Unidos continuó con el impulso bilateral de TLC.

En efecto, la mitad de América Latina y el Caribe (México, Centroamérica, Caricom, Perú, Colombia, Chile) está constituida por economías que se rigen por el paradigma del libre comercio, con TLC entre ellas y con tratados con países de fuera de la región. Sólo se mantienen fuera de la lógica de los TLC el Mercosur (Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil, Venezuela) además de Ecuador y Bolivia.

Aparejado a la existencia de los TLCs, se fue profundizando esta institucionalidad neoliberal con el impulso que se dio a los Tratados Bilaterales de Protección de Inversiones (también conocidos como TBI). De forma que se liberalizó el comercio vía TLC y se le dio una protección privilegiada a la inversión extranjera vía TBI.

La dimensión fiscal

Una dimensión que no se había considerado en el ataque al libre comercio fue la fiscal, es decir los impactos provocados por dichos acuerdos en la recaudación tributaria. Gracias al movimiento global por la justicia fiscal se empieza a hacer una correlación de factores que obligan a hacer los vínculos de la desregulación comercial y de inversiones, con la opacidad, la evasión, la elusión y el fraude fiscal.

Estos vínculos, empiezan a relacionar cómo la desgravación arancelaria impacta las cuentas nacionales en términos de los impuestos que dejan de cobrarse a las importaciones. Asimismo, cómo los procesos de desregulación financiera y el libre tránsito de capitales impactan en las cuentas de capital de los Estados. De igual forma, cómo los principios de Trato Nacional (TN) y Trato de Nación Más Favorecida (TNF) abren portillos para la elusión de las transnacionales y también cómo las políticas de atracción de inversiones basadas en exoneraciones o privilegios fiscales van provocando inmensos costos en términos de gasto tributario para los países.

Asimismo, se ha observado que luego de la suscripción de un TLC, normalmente sigue la suscripción de un acuerdo de doble tributación, ventajoso para los países de donde proviene la inversión transnacional en el pago del impuesto a la renta. Es que el principio que rige la tributación en estos acuerdos es el de “residencia” y no el de “fuente”. De esta manera, una empresa extranjera no tributa ni en el país donde extrae la renta, ni en el de donde proviene, sino donde estratégicamente ha puesto su sede: Gran Caimán, Delaware, Islas Vírgenes y otras jurisdicciones opacas.

Finalmente, toda esta maraña de acuerdos de inversiones, libre comercio y doble tributación facilita la planificación tributaria, desarrollada por grandes estudios jurídicos que saben muy bien cómo y dónde constituir sociedades comerciales para no pagar impuestos. El escándalo de los Panamá Papers es una clara muestra de ello.

Crisis del posneoliberalismo

Hoy América Latina vive un momento de contraofensiva neoconservadora, básicamente en Suramérica que es la parte de la región que trató de desmontar la arquitectura neoliberal heredada de las décadas de los ochenta y los noventa. La irrupción de la derecha en Argentina, el golpe de estado en Paraguay, el golpe de estado en curso en Brasil y la victoria de la derecha en el parlamento venezolano, han posicionado de nuevo al paradigma del libre comercio en esta subregión latinoamericana.

La Alianza del Pacífico empieza a ganar adeptos en la región, los gobiernos del Mercosur inician la presión para que finalmente este proceso modifique su carta constitutiva que inhibe la firma de Tratados de Libre Comercio, esos mismos gobiernos se animan a reanudar la negociación para la firma de un TLC entre la Unión Europea y Mercosur, que se uniría a los que ya tiene la Unión Europea en vigencia con Centroamérica, México, Chile y Perú/Colombia.

Diversos países de América Latina están participando a fondo en las negociaciones del TISA, que abre sectores fundamentales (educación, salud, agua, servicios municipales, correos, transporte, etc.) a la participación privada de transnacionales. México, Perú y Chile participan activamente en el ya suscrito Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (conocido por sus siglas en inglés como TPP).

El poder corporativo transnacional tiende a fortalecerse por medio del impulso de diversos tratados o de inversiones, que se orientan a profundizar la desregulación de los grandes capitales, y que constituyen verdaderos candados jurídicos a políticas reformistas orientadas al bien común.

Visibilizar esta situación, abrir el debate para comprender en toda su dimensión las características del fenómeno y generar nuevas articulaciones de denuncia, resistencia y propuestas de cambio, son tareas urgentes para el movimiento social de América Latina.

La Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos (LATINDADD) trabaja desde hace más de quince años en toda la región, incidiendo sobre los decisores políticos en temas de fiscalidad, nueva arquitectura financiera, deuda y nuevas economías.

www.latindadd.org, www.facebook.com/latindadd, www.twitter.com/latindadd

Artículo introductorio de la edición de agosto 2016 (No. 516) de la revista América Latina en Movimientotitulado “El laberinto de la evasión fiscal”: coedición ALAI-Latindadd. http://www.alainet.org/es/revistas/51

 

tomado de: https://www.semanariovoz.com/2016/08/19/poder-corporativo-libre-comercio-y-fraude-fiscal-una-sola-ecuacion/

Descartes, siempre actual

 

Rene-Descartes

La duda tiene mucha fuerza liberadora, en la vida humana, por algo dijo Marx en alguna ocasión, que la tenía como consigna de su existencia de extraordinario pensador. “Para investigar la verdad es preciso dudar, dice nuestro Descartes, en cuanto sea posible, de todas las cosas”.

Hernán Ortiz Rivas

Los grandes pensadores, no pierden actualidad, siempre permanecen vigentes; por esto, Descartes, que ocupa un lugar destacado entre ellos, perdura en todo tiempo, como personaje sobresaliente. Es un lugar común decir que Descartes es uno de los fundadores de la filosofía y la ciencia modernas, que pone los cimientos en la preponderancia de la razón de toda la vida cultural, que ubica lo humano por encima de la iglesia y del Estado, con su método científico y filosófico, que sienta las bases de la democracia, que salvo en su dualismo cuerpo-alma, cosa extensa-cosa pensante, tesis refutada por Spinoza, en las demás partes de su obra continua vigente, actual.

A su formación jurídica, Descartes agrega sus conocimientos en física y matemáticas, para proyectar la creación de una ciencia universal, unificadora de todos los espacios culturales. Para Descartes, la ciencia es una, porque la razón también es una, cuyo objetivo es dominar la naturaleza, la sociedad y el ser humano.

La duda

Para demoler el edificio cultural de su tiempo, Descartes utiliza la duda metódica, como inicio del encuentro con la verdad, duda que no es vacilación, irresolución o perplejidad, o la duda escéptica. Se trata de una duda filosófica, radical, que duda de todo, menos de estar dudando; por lo cual, al pensar esta situación se llega al yo existencial, al famoso aforismo: “pienso, luego existo”, punto de partida de la filosofía, que elimina la hojarasca metafísica de la escolástica.

Es verdad que la duda cartesiana termina con la prueba de la existencia de Dios; pero, contiene un germen prístino del ateísmo que aflora en otro grande de la filosofía, el judío Spinoza, aparentemente muy religioso, como vimos en un artículo anterior. La duda tiene mucha fuerza liberadora, en la vida humana, por algo dijo Marx en alguna ocasión, que la tenía como consigna de su existencia de extraordinario pensador. “Para investigar la verdad es preciso dudar, dice nuestro Descartes, en cuanto sea posible, de todas las cosas”.

El discurso

En la Segunda Parte del Discurso del método, para dirigir la razón y buscar la verdad de las ciencias, Descartes establece unas reglas destinadas al estudio filosófico y científico, a saber: la primera dice que la evidencia es el criterio de la verdad, vale expresar, que no se debe aceptar como verdadera cosa alguna si no se sabe que lo es; por tanto, el conocimiento se opone a la probabilidad o a la verosimilitud; solamente la evidencia conduce a la verdad.

La segunda regla consiste en dividir las dificultades, que se examine en tantas partes como fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución. Esa división tiene un límite determinado por los “naturales simples”, que son elementos indivisibles captados por la intuición, a partir de la cual empieza la actuación deductiva, por la cual, se infiere una cosa de otra, la deducción implica una sucesión de intuiciones. La tercera regla se enuncia así: de los objetos más simples y más fáciles de conocer, se va ascendiendo poco a poco, como por grados, al conocimiento de los más compuestos.

La última regla establecida por Descartes, dice que se debe hacer en “todo enumeraciones tan completas y revisiones tan generales que estemos seguros de omitir nada”. La simple lectura de estas famosas reglas, escritas hace cuatro centurias, permite advertir la genialidad del gran pensador francés, fallecido cuando aún no contaba cincuenta y cuatro años de edad, es decir, en plena madurez.

Se debe reconocer que la obra de Descartes marca una posición novedosa, en el pensamiento europeo; con ella se inicia la filosofía y la ciencia modernas, porque afirma que la razón es el criterio fundamental de la verdad, la fuente principal de conocimiento y descubre que la conciencia es la primera realidad y punto obligado de partida del filosofar.

Marx dijo que el filósofo francés, en su física había conferido a la materia fuerza creadora, habiéndola separado de su metafísica, donde se albergaba el idealismo racionalista, enfrentado a la figura de Gassendi, el restaurador del materialismo epicúreo. Marx precisó que Descartes ya veía las cosas con los ojos del periodo manufacturero del capitalismo, visión diferente a la teología escolástica, que centraba toda su mirada en Dios como eje que movía al universo entero, a la naturaleza, a la sociedad y al ser humano.

tomado de: https://www.semanariovoz.com/2016/08/05/descartes-siempre-actual/

#EEUU: El crimen atroz de Sacco y Vanzetti

 

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Bartolomeo Vanzetti (segundo de derecha a izquierda) y Nicola Sacco (al extremo derecho), interpretados en la película de Peter Miller

Carlos A. Lozano Guillén

Nicola Sacco y Bartolo­meo Vanzetti, dos emigrantes italianos, fueron ejecutados en la silla eléctrica, el 23 de agosto de 1927, hace 89 años, en South Braintree, Masachussets, Estados Unidos, después de un infame proceso judicial, originado en la acusación de ser responsables de un atraco y del asesinato de un vigilante de una prestigiosa empresa capitalista. El juicio y la condena desataron protestas y manifestaciones en todo el mundo.

Sacco y Vanzetti pasaron a la historia. Los inmortalizó Giuliano Montaldo en una impresionante película, estrenada en 1971, en donde demostró que fue un crimen atroz por medio del cual el sistema estadounidense quiso cobrarles a los dos su militancia revolucionaria. El fiscal los acusó de comunistas. Estaba fresca la victoria de la Revolución de Octubre y en la antigua Rusia de los zares, el partido bolchevique con Lenin a la cabeza, comenzaba, desafiante, a construir el socialismo. Era una herejía para el entonces naciente capitalismo de los Estados Unidos.

Sacco y Vanzetti eran militantes revolucionarios, se proclamaban anarquistas, estaban contra el capitalismo y querían otro mundo posible. Eran tiempos difíciles, de formación de las organizaciones revolucionarias y de múltiples complejidades en la lucha popular y de masas.

Después de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos estaba preso de su prepotencia, de su carrera a convertirse en la primera potencia mundial de occidente y no estaba dispuesto a tolerar que unos judíos italianos proclamaran la existencia de ideas revolucionarias y que se llamaran a sí mismos anarquistas.

El juicio fue una farsa. No hubo pruebas concretas, menos lo que hoy se llama el debido proceso. En todas las latitudes se reconoció como una violación de los derechos civiles, los mismos que se violan todos los días en la potencia yanqui y que es calificada por los lacayos de todos los pelambres como la más perfecta democracia en el mundo. La democracia que no vaciló en botar sobre Hiroshima y Nagasaki la bomba atómica, que dejó miles y miles de muertos y horribles secuelas en sus generaciones posteriores. Las que fueron visitadas hace pocas semanas por el presidente Barack Obama sin que tuviera el coraje de pedir perdón por el holocausto y el daño causado.

La democracia que revelaron los informes del Congreso en 1975, que no vaciló en poner en práctica un programa criminal del FBI, conocido como Counter Intelligence Program, programa de contrainteligencia que le permitía a sus agentes irrumpir en casas y oficinas para implantar micrófonos de forma ilegal y hasta ejecutar asesinatos. Y en 1969 el FBI colaboró con la policía de Chicago para asesinar a dos líderes de “Panteras Negras”. Siempre con licencia para matar. La democracia que invade a otros países con falsos argumentos como las armas químicas en Irak que nunca aparecieron. La democracia que impuso el criminal bloqueo contra Cuba y auspició el golpe militar fascista en Chile en 1973. La democracia que fomenta la barbarie en el cercano oriente y en todas las latitudes.

Veintiséis años después, en plena guerra fría y en desarrollo del anticomunismo de Maccarthy, fueron también llevados a la silla eléctrica, el 19 de junio de 1953, los esposos, Ethel y Julius Rosenberg, militantes comunistas, acusados de entregar información secreta atómica a la Unión Soviética. El testigo David Greenglass, hermano de Ethel, reconoció en 2001 que había cometido perjurio al acusar con falsedad a su hermana y a su cuñado. Jean Paul Sartre, en 1953, calificó la ejecución de los esposos Rosenberg como “linchamiento legal”.

Celestino Madeiros, un portugués preso junto a Sacco y Vanzetti, reconoció que había sido el autor del robo y del asesinato por el que juzgaron a Sacco con el que tenía enorme parecido, pero nada de eso sirvió para abrir de nuevo el juicio contra los dos trabajadores: Sacco, zapatero y Vanzetti, pescador. En 1977 el Gobernador de Masachussets declaró que Sacco y Vanzetti fueron ejecutados a pesar de ser inocentes y se mostró partidario de reivindicar sus nombres.

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron electrocutados por un crimen que no cometieron. “La democracia” de Estados Unidos no les perdonó que fueran revolucionarios y anarquistas que luchaban contra el capital. Prefirió asesinarlos, no toleró su condición ideológica. También fueron linchados “legalmente”.

https://www.semanariovoz.com/2016/08/05/el-crimen-atroz-de-sacco-y-vanzetti/

#Colombia: Piden desmonte del Esmad: IN MEMORIAN LUIS ORLANDO SAIZ

Luis Orlando Saiz, joven asesinado por el Esmad.
 
 
Se llamaba Luis Orlando Saiz, era un joven trabajador de una fábrica de carrocerías de Duitama, Boyacá y el pasado 12 de julio, como lo hacía todos los días, pasó por el sector de la carrera 42 con la avenida Las Américas. Allí se hallaban concentrados los camioneros quienes completaban 35 días de paro, exigiéndole al Gobierno nacional garantías para el desarrollo de su labor.
A Luis Orlando le disparó el Esmad en su rostro, sin mediar palabra. “Los señores del Esmad se nos acercaron. Él estaba hablando por celular y yo vi cuando el agente del Esmad le hizo el disparo -a un metro y medio de distancia- en la cara. No lo vi solo yo, sino todas las personas que estaban ahí”, aseguró uno de los testigos a los medios de comunicación, mientras otro afirmaba que el número del agente que disparó era el 473.
Luis Orlando murió producto del impacto que le perforó el cráneo. Su cuerpo quedó tendido inerte sobre la vía mientras el Esmad se dispersaba disparando gases sobre los presentes. El subdirector de la Policía, el general Ricardo Alberto Restrepo, aseguró a los medios de comunicación que Luis “estaba en la refriega, y eso está comprobado”. Pero la pregunta no es si estaba o no, la pregunta es, ¿quién le quitó la vida, y por qué?
Mientras el general Restrepo insistía en que no había sido ningún miembro de su escuadrón de policías, en medios de comunicación se insinuaba que Luis, era estudiante de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia y que habría muerto producto de la manipulación de un explosivo.

No hay dudas…

Dos días después de la muerte del joven, el director de Medicina Legal, Carlos Valdés, aseguró en rueda de prensa que la muerte de Luis Orlando Saiz, fue producto de un impacto de una granada de gas. Y que Luis, murió “por trauma craneoencefálico severo producido por impacto de proyectil de alta velocidad lacrimógeno, es decir, por el impacto de una granada lacrimógena a nivel cráneo encefálico”.
También se aseguró que “no hay ninguna evidencia de pólvora en el cuerpo, como tampoco heridas diferentes a la que le produjo la muerte”.
Su familia y la ciudadanía en general, exigen justicia ante el cruel asesinato del joven. Exigen que se desmonte el Esmad, que hoy suma uno más a la lista de asesinados, sin que hasta ahora se vea una voluntad estatal para frenar las acciones bélicas y desmedidas contra la población.

#Colombia: “Mi hijo murió por negligencia médica”

“Yo lo que pido es que se haga justicia, y que las denuncias sirvan para que ayuden a esos pobres muchachos. En la cárcel los están dejando morir, todos están contaminados y no hay una atención médica para ellos” Nayibe Galvis.

Carolina Tejada
Juan Camilo Becerra Galvis había llegado hace 33 meses a la cárcel La Picota de Bogotá a pagar una condena por porte ilegal de arma. A los 26 años de edad, a Juan Camilo no le habían reportado ninguna enfermedad grave. Pero hace un año, y ya estando en la cárcel, empezó a mostrar dolencias en su estómago. Eran los mismos síntomas que muchos presos mantenían.

Los presos sufren el abandono del Inpec

En algunas ocasiones, cuando su dolor era muy fuerte, lo enviaban a la enfermería, y el tratamiento que le daban era a base de dipirona y acetaminofén. A medida que pasaba el tiempo los dolores del joven eran más fuertes, al punto que sus compañeros de celda, al ver su estado, alcanzaron a hacer huelgas para que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) le brindara un tratamiento médico. Mientras tanto su madre también hacia lo posible por presionar y buscar ayuda. A Camilo le crecía la barriga, vomitaba lo que comía, y la respuesta que les daban en la cárcel, ante la exigencia de un tratamiento, era que “él no tenía nada, que su estómago crecía porque era muy tragón”.

Para los presos no hay tratamientos médicos

Hace cuatro meses la salud de Camilo empeoró. En medio de ruegos y desesperación fue trasladado hace un mes al Hospital de La Victoria, donde le aseguraron que lo iban a intervenir, que le harían unos exámenes, pero que había que esperar. El joven no solo mostraba señales de un cáncer en el estómago, sino que además estaba contagiado de tuberculosis. Juan Camilo murió en la madrugada del sábado, sin que su familia conociera a ciencia cierta los resultados de los exámenes.
VOZ dialogó con Nayibe Galvis, la madre de Camilo. En medio de su angustia la señora comenta que su hijo murió por negligencia, tanto del hospital como del Inpec. “A los ocho días de haber llegado al hospital, a mi hijo no le habían hecho exámenes. Supuestamente le iban a hacer un examen para mirar lo de los dolores, pero que no se lo podían hacer porque la radióloga estaba embarazada y no se podía exponer. Supuestamente mi hijo tenía tuberculosis. Yo les decía en ese momento: ¿cómo es que la radióloga no se podía exponer, pero mi hijo sí se podía morir por falta de atención médica?”, asegura la madre.
Igualmente comenta que, además de la ausencia de un tratamiento a tiempo, también recibieron malos tratos por parte de los médicos: le negaban la información sobre los supuestos exámenes y le impedían las visitas. “Yo corría detrás de las enfermeras o el médico para que me dieran la información. A los quince días le adelantaron unos exámenes pero que tenían que esperar a que la Secretaría de Salud respondiera para adelantar un tratamiento”.
 

Ninguna institución escuchó los reclamos

Durante este tiempo la familia buscó ayuda en la Defensoría del Pueblo y en Procuraduría. Sin embargo, lo único que supieron era que habían llamado por teléfono a preguntar al hospital por el estado y la atención médica que estaba recibiendo, y nunca más volvieron a tener información o ayuda por parte de estas entidades.
El sábado 6 de agosto, Nayibe se dirigió en las horas de la mañana al Inpec con el ánimo de pedir un permiso para que le dejaran ver a su hijo, pues durante todo el tiempo que estaba en el hospital, solo tenía autorización para visitarlo el fin de semana. Ese día el Inpec le concedió cinco días de visita. “Yo dije: Virgen Santa, gracias que me dieron esos días para visitar a mi bebé. Pero no: me habían dado los cinco días porque ya sabían que mi hijo había muerto”. Ella comenta que sin saber sobre la suerte de su hijo se dirigió al hospital, pero al llegar nadie le daba razón de Juan Camilo.
La celadora le decía que lo habían cambiado de cama, y las enfermeras le repetían que solo el médico podía dar razón de él. “Yo me ilusioné, pensé que lo habían operado. Yo dije: gracias a Dios me lo sacaron de ese cuarto aislado. Seguí rogando que me dieran información sobre él. Las enfermeras se miraban entre ellas hasta que una de ellas me dijo: “la verdad es que su hijo murió esta madrugada”. Yo les dije: ¿por que son tan inhumanos, por qué no me llamaron, por qué no me decían nada?”.

La búsqueda de justicia, para que no vuelva a pasar

“Yo lo que pido es que se haga justicia, y que las denuncias sirvan para que ayuden a esos pobres muchachos. En la cárcel los están dejando morir, todos están contaminados y no hay una atención médica, los tienen abandonados en medio del mugre y sin una alimentación sana”, afirma Nayibe.
 

https://www.semanariovoz.com/2016/08/12/mi-hijo-murio-por-negligencia-medica/

#Colombia: La Paz es sin el ESMAD


“Para construir una paz democrática y con justicia social, es necesario que se garantice el derecho a la protesta sin temor a que un cuerpo policial represivo siga atentando contra la vida de personas inocentes”.


Renata Cabrales
El Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad, que está presente en 19 ciudades del país y cuenta con 3.600 oficiales, tiene como misión el control de manifestaciones, disturbios y apoyo a desalojos, con el fin de restablecer el orden y la seguridad de los habitantes y no en vano su lema es “Dios y Patria, mantener el orden es nuestro deber”, pues ya sabemos que en un país laico como el nuestro, Dios está primero y lo que se haga en su nombre se justifica, aun cuando mantener el supuesto orden implique asesinar inocentes. Pero no importa, las lágrimas de los familiares de los incautos exterminados en medio de las manifestaciones es la principal causa de sensación del deber cumplido.
En una sociedad donde exista el derecho a la protesta y asimismo la libertad de expresión, sus habitantes podrían expresar sus inconformidades ante los gobiernos para despertar la conciencia de la sociedad en general por medio de cualquier tipo de manifestaciones en el espacio público, sin ningún tipo de restricción. En estos casos, el Esmad debe jugar un papel de garante de los derechos humanos de las personas involucradas en estos eventos y no, todo lo contrario, abusar de la fuerza para mitigar un supuesto caos ocasionado por la inconformidad de quienes exigen sus derechos.
 
No en vano quienes defienden los derechos humanos en el país denuncian los abusos, debido a su uso ilegítimo de la fuerza contra personas inocentes que legitiman su voz de protesta en medio de pacíficas manifestaciones, como el uso de armas de fuego no convencionales, como granadas dispersoras recargadas con objetos contundentes o filosos, con las cuales, se presume, han llegado a asesinar a manifestantes. En estos casos de represión contra el derecho la protesta, el Gobierno y la extrema derecha justifican la operación del cuerpo policial represor, poniendo en duda el concepto de democracia y en peligro el ideal de paz por el que lucha el país en este momento.

Cifras de abusos del Esmad

Por esta razón, Alirio Uribe, representante a la Cámara por el Polo Democrático, al lado de la representante por el Partido Verde Ángela María Robledo, los representantes Víctor Correa por el Polo Democrático e Inti Asprilla por el Partido Verde, miembros de la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes, han hecho un debate en el Congreso de la República el pasado jueves 4 de agosto en presencia del coronel Gabriel Bonilla, director del Esmad, y miembros de la Defensoría del Pueblo, y han documentado los casos en los que se ha evidenciado irregularidad de las funciones por parte de integrantes del Esmad en el momento de vigilar manifestaciones sociales y estudiantiles, paros campesinos, así como desalojos de viviendas.
Según el representante Uribe, de acuerdo a las cifras presentadas, el objetivo es hacer un análisis detallado en los casos en que varias personas han perdido la vida.
Manifiesta entonces que en lo que va del 2016 se han denunciado 69 abusos por uso desproporcionado de armamento, uso excesivo de la fuerza y utilización de armas de fuego, y en esos eventos se reporta un total de 682 víctimas.
“Siete personas han sido asesinadas, otras 336 han sufrido lesiones personales y los homicidios fueron presuntamente cometidos por el Esmad en el contexto de manifestaciones y protestas como la cumbre agraria, el paro camionero y el sector más afectado, de acuerdo a las informaciones que hemos recibido, es el movimiento indígena que de un total de 69 casos de violaciones, 29 han ocurrido sobre esta población frente a los homicidios, que es sobre lo que hemos pedido información, tenemos cinco casos con seis personas muertas, presuntamente en acciones que responsabilizan al Esmad”.
Se recuerdan los casos ocurridos este año de Miguel Ángel Barbosa, asesinado el 21 de abril en Bogotá; Willinton Quibarecama, el 16 de mayo, miembro de la ONIC; Gersaín Cerón Marco Aurelio Díaz, 2 de junio en Santander de Quilichao; Luis Orlando Saís en Duitama a quien un gas lacrimógeno le dio directamente a la cabeza, causando, según Medicina Legal, trauma craneoencefálico severo debido al impacto del proyectil lacrimógeno.
 
Por su parte el representante Víctor Correa manifiesta que “he podido ver durante estos años que una fuerza que se entiende de contingencia frente a hechos que pueden perturbar el orden público se ha convertido en una fuerza de represión, de provocación, utilizada por los poderosos, por quienes sustentan los gobiernos para silenciar al opositor y a la inconformidad, para atacar la protesta social y, de alguna manera, vulnerar el orden democrático de nuestro país”.

La vida en Colombia debe ser sagrada

Según Ángela María Robledo, “durante la alcaldía de Mockus se logró preservar la vida sin usar la fuerza, bajo el lema ‘la vida en Colombia debe ser sagrada’ y es por eso que el Esmad debe convertirse en un cuerpo garante de los derechos humanos”.
Asimismo, según la representante, el Esmad se creó en una directiva temporal por el gobierno de Andrés Pastrana en febrero de 1999 en el marco del proyecto del Plan Colombia, de manera transitoria, pero “en Colombia todo lo que es transitorio, termina quedándose”. Se cuestiona Robledo, ante este panorama: “¿Cuál es el cambio que va a dar radicalmente el Esmad para enfrentar el posconflicto?”. Ya que, según ella, esta es una fuerza represora antisocial, pero sobre todo, antijóvenes, y se cuestiona finalmente cuánto le cuestan al Estado colombiano los 3.600 miembros de ese cuerpo represivo, cuya respuesta viene a ser la suma de 400 mil millones de pesos.
Inti Asprilla, por su parte, opina que “es necesario que se desmonte el Esmad, ya que entramos en la etapa del posconflicto y no tiene sentido que acabemos la guerra y ahora en la protesta social se cometan asesinatos como los que se están cometiendo”.
El coronel Gabriel Bonilla, director del Esmad, de manera fría y cínica, defendió la permanencia del Esmad, argumentando que este cuerpo policial es necesario para ofrecer la tranquilidad y seguridad de Colombia.
Vale la pena recordar que para construir una paz democrática y con justicia social, es necesario que se garantice el derecho a la protesta sin temor a que un cuerpo policial represivo siga atentando contra la vida de personas inocentes.