5 MILLONES DE COLOMBIANOS HAN HUIDO HACIA VENEZUELA, QUÉ VAN A HACER A ESE “INFIERNO”?

5 MILLONES DE COLOMBIANOS HAN HUIDO HACIA VENEZUELA, QUÉ VAN A HACER A ESE “INFIERNO”?

Sabemos que Semana, El Tiempo, El Espectador, Caracol, RCN (por nombrar algunos) mantienen una incesante campaña mediática desde Colombia contra Venezuela y la Revolución Bolivariana. La matriz derrocha tinta y baba cotidianamente contra el país mientras hace caso omiso de los problemas internos colombianos (que, por fuerza, se han impuesto por actores foráneos).
Atacan a Venezuela Bolivariana en detrimento de los intereses del pueblo colombiano. Sin embargo, los dardos esta vez han sido devueltos por el presidente Nicolás Maduro, no para socavar la herida de la gente que siente el yugo del neoliberalismo sobre su hombro, sino para frentear a la oligarquía mediática en un debate que el propio Maduro puso sobre la mesa.
En la noche del domingo 22 de febrero, el presidente Maduro tuiteó cifras sobre los emigrantes colombiana en Venezuela. La cantidad ronda los 5 millones de neogranadinos, de los cuales 800.000 emigraron en 2014. Añadió que en 2013 ingresaron a Venezuela 189.000; en 2014, otros 144.000; mientras que en enero de 2015 arribaron 12.000 al país. Cifras que el Instituto Nacional de Estadística (INE) no ofrece.
Para culminar, Maduro concedió “muchas más cifras de la verdad. Cifras oficiales de Colombia señalan que emigraron a USA (Estados Unidos) 1.600.000 y a España 1.200.000 ¿Por qué será?”.

La violencia: procurador general de la emigración colombiana

La historia colombiana ofrece los primeros datos: desde 1948, la violencia en el hermano país ha minado en el cuerpo social como el cáncer en la sangre humana. Con el llamado Bogotazo empezó una época denominada por los académicos como La Violencia, que determinó el desplazamiento de más de dos millones de colombianos en un país que alcanzaba a tener una población total de 11 millones de habitantes. Rafael Rueda Bedoya, en su ensayo “El desplazamiento forzado y la pacificación del país”, identifica tres oleadas de emigración forzada por desplazamiento del conflicto bélico que ha arreciado en Colombia.
“Los desplazados de países como Ruanda, Burundi y Zaire, que viven en medio de guerras civiles, limpiezas étnicas y golpes de Estado, suman 900.000: prácticamente Colombia duplica esta trágica cifra)”, dice Rueda Bedoya. En este momento, el hermano país, según cifras del Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés), no sólo es el que cuenta con más emigrantes en la región sino con más desplazados en el mundo con un estimado de 4.9 y 5.9 millones.
La Asociación Civil Colombianos y Colombianas en Venezuela maneja otra cifra: los desplazados llegan a la cantidad de 8.300.000. Dice Juan Carlos Tanus, investigador de la institución, que el Gobierno de su país no se sincera con esta realidad “por razones políticas”.
A esto hay que agregarle agentes y factores como el paramilitarismo, el ejército, el conflicto con las guerrillas revolucionarias y la emigración económica: el colombiano que busca cierto bienestar que el Estado de su nación le niega por transar en las últimas décadas 11 Tratados de Libre Comercio con los poderes hegemónicos del Norte.
La violencia no sólo se manifiesta cotidianamente a punta de cañón, sino en la economía y el trabajo del colombiano de a pie.

Factores de la migración, destino Venezuela

Félix de Alcázar, presidente de la organización antes mencionada, refiere cuatro factores fundamentales que devienen del relato de la violencia histórica para entender la migración colombiana:
-Económico: el sueldo básico de un trabajador promedio (de 644.000 pesos por mes) no alcanza para sostenerse a sí mismo ni a su familia debido a la alta tasa de inflación y el alto costo de los bienes y servicios. En Venezuela, por el contrario, dice de Alcázar, “se le defienden sus derechos laborales al trabajador con cestatickets, seguro social y médico, además de las pensiones y jubilaciones; se le explota menos que en un país neoliberal como Colombia”.
-Político: Tanus alega que en Colombia “el Estado no se preocupa por que la gente viva con todos los derechos básicos del ciudadano; en Venezuela sí hay un Estado de derecho constituido por una revolución”.
-Social: “El problema social deriva directamente del político, porque quien no tiene para comer es porque no consigue trabajo o no le alcanza el dinero. Y aquí el colombiano, sea por vía ilegal como el contrabando, por vía comercial o por otras, consigue incluso triplicar el sueldo mínimo de acá”, declara el presidente de la organización.
-Judicial: la violencia en Colombia goza de impunidad debido a las instituciones signadas bajo el influjo narcoparaco que las sostiene. Los poderes judiciales no amparan al campesino que se cruza entre las balas ni al proletario empobrecido hasta la pauperización que duerme en las plazas públicas de Bogotá. El tema de derechos humanos en el hermano país, además, tiene eslabones perdidos. Tanus, exiliado político en Venezuela Bolivariana, víctima de dos intentos de asesinato cuando residía en su país (1993 y 1996), sabe de eso.
Como trágica cereza sobre el pastel, para el año 2008, aproximadamente 230 colombianos cruzaban diariamente la frontera hasta suelo venezolano. Para este año se calculan alrededor de 300, según datos recogidos por la asociación. Algunos cruzan de forma legal, otros “por caminos verdes, atravesando ríos”, refiere Tanus.

Metodología para la investigación

Gustavo Rodríguez, quien es el responsable de la organización en el estado Lara, dice que “tenemos años recorriendo el país para suministrarnos de información. Los colombianos que están aquí convergen entre cuatro identificaciones, o no identificaciones: los irregulares, los que transitan la frontera diariamente, los que están incluso nacionalizados, y los que nacieron acá de padres colombianos”.
Desde la asociación creen que los parámetros para medir en estadística a los emigrados desde Colombia no toman en cuenta sino el factor de vivienda: “Faltan otras medidas como la situación económica, la ilegalidad de nuestros compatriotas, en qué área de producción trabajan, incluso la situación de emigración en que llegan a este país”, recalca Rodríguez. Tendría razón, porque como acota Tanus: “El origen de la migración colombiana es rural debido a la violencia”, cuestión que se silencia en el relato de la oligarquía colombiana. Y resalta que “nosotros hemos hecho un esfuerzo grande por recabar esta información que el compañero Maduro tiene”.
En este caso, la metodología para la cuantificación, la Asociación Civil Colombianos y Colombianas en Venezuela ha hecho un trabajo de hormiga, ya que las fuentes oficiales no ofrecen esta rigurosidad. Las decenas de cajas llenas de archivos, encuestas y papeles de todo tipo y color (en proceso de digitalización) demuestran su testimonio.

Reconocimientos y desconocimientos

Las cifras que lanzó el presidente Maduro coinciden plenamente con los indicadores investigados por la Asociación Civil Colombianos y Colombianas en Venezuela. Mas estas cifras no se conocen oficialmente sino por medio del presidente, del cual varios medios se han hecho eco.
El trabajo de esta institución consiste no sólo en dar a conocer datos y estadísticas sobre la realidad de sus compatriotas en suelo venezolano, sino también darle un signo político: “Que el colombiano conozca las causas y los factores fundamentales de su emigración” para así poder pensar a Colombia “desde otra realidad que no fuera la de la violencia sino desde el bienestar”, dice Tanus.
Un dato que destaca desde la asociación civil son las declaraciones de Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, cuando entregaron a la justicia venezolana al naziconspirador Lorent Gómez Saleh. Dijo que “las buenas relaciones (entre Venezuela y Colombia) son en beneficio de ambos países en particular de más de 4 millones de colombianos que viven en territorio venezolano”, lo que significa que el primer mandatario colombiano reconoce “de alguna forma”, dice Tanus, el problema de la migración.
Según de Alcázar, la apertura política que significaría una negociación sensata entre el gobierno de Santos y las guerrillas traería, en cuanto al cese de la violencia, un buen augurio para que la sociedad colombiana asumiera el debate de la migración y, por ende, “la de todos los renglones del país”, además de “garantías electorales” para que un frente distinto llegue al palacio Nariño.
Este sería el escenario adecuado, como refieren los de la organización de colombianos en Venezuela, para regresar a casa.
RNV

La bananera de EEUU armó a los paramilitares colombianos

 

 

La Fiscalía de Colombia pedirá la extradición de los directivos de Chiquita, la antigua United Fruit Co. La Justicia acusa a la multinacional de financiar una red que perpetró 11.000 asesinatos

 
La impunidad que ha presidido la actuación de las multinacionales bananeras en Latinoamérica durante más de un siglo podría llegar a su fin antes de que acabe el año. La United Fruit Company, hoy rebautizada Chiquita Brands Inc., protagonista de golpes de Estado, masacres y apoyo a dictaduras en el subcontinente durante décadas, se sentará en el banquillo de los acusados en Colombia por financiación de una red del paramilitarismo, que ocasionó al menos 11.000 víctimas en la región del Urabá.
La Fiscalía colombiana se dirigió a principio de mes al Director de Asuntos criminales del Departamento de Justicia de EEUU, Thomas Black, para que notificara a los ciudadanos estadounidenses directivos de Chiquita Brands, con sede en Cincinnati, John Paul Olivo, Charles Dennis Keiser y Dorn Robert Wenninger, que están siendo investigados como criminales en Colombia por “concierto para delinquir agravado”. El paso siguiente será en los próximos días la petición de extradición, que podría extenderse a otros 19 miembros de la Junta Directiva de Chiquita, para que respondan por la financiación a los paramilitares colombianos en operaciones dirigidas a la “protección” de la bananera, la ocupación de tierras mediante el desplazamiento forzado y la eliminación de sindicalistas.
Ya son 127 las familias colombianas que se han personado como víctimas en un proceso que, según declaró a ABC News el experto esta-dounidense en Derecho Internacional Terry Colling Sworth, “es el caso más grande de terrorismo de la historia reciente, con tres veces más víctimas de las que produjo el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York”. Por su parte, la relatora general de la ONU para la independencia judicial, Gabriela de Alburquerque, de visita en Colombia hasta el pasado miércoles, trajo en su agenda la necesidad de hacer justicia sobre Chiquita Brands, con la imprescindible extradición de sus ejecutivos desde EEUU.
“República bananera” ha sido durante décadas la denominación de países, como Honduras, cuyos gobiernos actuaban como títeres de las fruteras estadounidenses y, por extensión, de los países latinoamericanos donde ha reinado la arbitrariedad, la corrupción y la dependencia. En Colombia se cumple en estos días el 81 aniversario de la “matanza de las bananeras” perpetrada por el Ejército colombiano en la estación central de Ciénaga, a las órdenes de la United Fruit Company, cuyo recuerdo constituye un capítulo central enCien Años de Soledad de Gabriel García Márquez.
Entonces se trataba de acallar las protestas sindicales. Hasta hoy mismo los gerentes bananeros han seguido en la misma línea, financiando a los paramilitares y fomentando el destierro de las familias campesinas para extender los cultivos. La declaraciones voluntarias de los jefes paras, en el marco de la “Ley de Justicia y Paz”, que les garantiza impunidad a cambio de la “verdad” y de una improbable “reparación” a las víctimas, han sido decisivas para desempolvar centenares de causas a las que EEUU y Colombia pretendieron dar carpetazo. Salvatore Mancuso, Raúl Emilio Hasbún, Ever Veloza y Fredy Rendón han detallado pagos millonarios a las Autodefensas Unidas por parte de Chiquita Brands para desplazar a sangre y fuego a los campesinos de sus tierras con la complicidad del Gobierno colombiano hasta hace dos años. Los defensores los de derechos humanos estiman que estas prácticas continúan con el protagonismo de “bandas emergentes”, como las Águilas Negras.
Confesiones de paramilitares
Las confesiones de los jefes históricos de los paramilitares han llegado más lejos. Según las declaraciones a la fiscalía del capo Raúl Emilio Hasbún, los paramilitares recibieron 4.200 fusiles AK-47 y 5 millones de proyectiles procedentes de Bulgaria camuflados en un barco de Chiquita Brands. Además, y mediante soborno a las autoridades aduaneras, la multinacional bananera consiguió establecer un puerto privado en Turbo (región de Antioquia) que también sirvió para actividades de narcotráfico. Las embarcacionesChiquita Bremen y Chiquita Belgie embarcaron en ese puerto una tonelada y media de coca camuflada entre la fruta en 2001.
Cuando empezaron a conocerse sus actividades delictivas, Chiquita lanzó una estrategia de ingeniería financiera para crear empresas con nombres nuevos y fingir que habían terminado sus operaciones en Colombia. Sin embargo, la fiscal especial para el caso, Alicia Domínguez, considera probado que las empresas Olinsa, Invesmar y Banacol S.A., esta última con sede en las Islas Vírgenes británicas, han seguido pagando a los paras por su “protección”. Concretamente, Olinsa tiene un contrato con Chiquita Brands hasta 2012 y es una tapadera de la multinacional que en realidad nunca ha dejado de actuar en suelo colombiano desde la masacre de 1928, cuando se llamaba United Fruit Company.

COLOMBIA: MUJERES EN EL PEOR DE LOS MUNDOS

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“LAS mujeres de Tumaco padecen la violencia desde antes de nacer. Son violadas siendo bebés, reclutadas como objetos sexuales y se prostituyen para comer. La tradicional mezcla de pobreza y violencia en las regiones se ensaña contra el género femenino.”

La enfermera lloraba. Ni siquiera ella, acostumbrada a la sangre y el dolor, pudo resistir la escena. En sus brazos yacía una mujer sin dientes, pues se los habían tumbado de un puñetazo. Su cuerpo ultrajado estaba cubierto de moretones. Pero esto no fue lo que le sacó las lágrimas. Se trataba 

de una niña de dos años. “Le partieron sus dientecitos de leche”, decía desconsolada. La enfermera debió mover cielo y tierra para que las autoridades actuaran. Y cuando dieron con el victimario, llegaron a una dura conclusión: no era la primera vez que la violaba.
SEMANA visitó Tumaco, llamada la Perla del Pacífico, que se ha convertido en sinónimo de pobreza y abandono. Las calles están devastadas, hay basura por doquier, los barrios de invasión se multiplican sin parar. La mitad carece de un servicio de acueducto, un poco más es pobre y uno de cada tres habitantes no sabe leer ni escribir. Se registran 200 homicidios cada año y han sido víctimas de las Farc, los Rastrojos, los Urabeños y del narcotráfico.
Además de la miseria, en este puerto nariñense la violencia de género se ha vuelto parte del paisaje. Las mujeres viven atemorizadas. Muchas sucumben al maltrato, las reclutan como objetos sexuales o las desplazan por negarse a serlo. De los 58.000 tumaqueños desplazados de la primera década del siglo XXI, más de la mitad fueron mujeres. “La violencia de género sigue invisible e impune”, dice Dora Vargas, de la Pastoral Social de la ciudad.
Un lugar como este es el peor de los mundos para una mujer. En menos de un año se han registrado 74 casos de abuso sexual, la mayoría contra menores de edad. En medio de esa mezcla de pobreza y violencia, las mujeres llevan la peor parte. En muchas casas, los adultos y los niños deben compartir pequeños cuartos, donde el abuso es frecuente. “Descubrimos que un padrastro abusó de sus cinco hijastras”, dice una delegada de Acnur.
La situación afecta a las más jóvenes, pues la pobreza lleva a muchas a vender sus cuerpos. “Lo que más nos duele es que muchas niñas entre los 6 y 10 años ofrecen sexo oral por hambre”, le dijo a SEMANA una dirigente comunal. 
“Apenas ven que su cuerpo se está formando le ponen el ojo y empiezan a acosarla, y si la niña no accede, le toca irse”, dice la líder de un barrio afectado. Así, hacer maletas y huir se ha convertido en el mejor camino, pues los criminales siempre terminan reclutando a las niñas que se quedan. Un dirigente local, que pidió el anonimato, añade: “A algunas las explotan prostituyéndolas y a otras las vinculan a la organización haciéndolas servir como campaneras o llevar droga”.
El apetito sexual de los jefes de las bandas criminales parece insaciable. Quienes conocen el mundo de esas organizaciones dicen que hay un código interno según el cual cada integrante puede escoger como trofeo a una adolescente. Después de abusar de ellas, las abandonan, embarazadas, en sus casas y salen a la caza de nuevas esclavas sexuales.
La situación en Tumaco representa lo que viven miles de mujeres en zonas del país, lejos de las urbes y en los epicentros del conflicto. El puerto es hoy una de las ciudades que la ONU eligió para un sistema de gestión de datos de violencia de género. El programa funciona en 17 países, y Colombia es el único de América Latina. 
No obstante, según el secretario de Gobierno, Hernán Cortés, la comunidad ha erigido un muro de desconfianza que impide la denuncia. Vaya paradoja: quienes más ayuda necesitan no la reciben. No porque no la quieran, sino porque ya no le creen a nadie.

LOS NIÑOS ESMERALDAS DE COLOMBIA

http://elturbion.com/?p=3079

En las minas de esmeraldas del occidente de Boyacá son explotados miles de niños en condiciones infrahumanas - Foto: D. Fellous / Libre arbitre / Colombia Tierra HeridaPor: Lenin Cardozo –  julio 23 de 2012
Alrededor de 10.000 niños, entre los 10 y 15 años de edad, trabajan filtrando con pala y tamices las sobras, desechos de piedras y lodo provenientes de las minas de esmeraldas en el municipio de Muzo (Boyacá), ubicado 90 kilómetros al norte de Bogotá (Colombia). El trabajo consiste en buscar minúsculas esmeraldas o polvo de ellas escapado del filtro de la mina. Son piedras de un intenso verde, consideradas por los gemólogos como las de mayor calidad del mundo. También utilizan a los niños para picar en túneles demasiado angostos.
La vida en ese municipio gira alrededor de la explotación de esmeraldas y para esa comunidad minera ‘cada uno practica la minería donde quiere, sin apoyarse en la comunidad’ y ‘cada uno trabaja por su cuenta, sin depender de otras familias o asociarse con ellas’. Y, por supuesto, son los propios padres quienes inducen a sus hijos, aún bien menores, a la faena de la extracción de la esmeralda, convirtiéndose así en uno de los municipios de Colombia con mayor índice de población analfabeta: el estímulo a la escuela simplemente no existe. Así mismo, pobreza y hacinamiento es el común denominador en Muzo, donde llegan a vivir 10 personas por cuarto y donde el abuso sexual entre hermanos o de padres a hijos está a la orden del día.
La explotación de esmeraldas exige a los niños y niñas un gran esfuerzo físico y los somete a diferentes riesgos para su integridad física y psicológica. Se exponen a temperaturas extremas, olores tóxicos, la presencia de polvo en el ambiente, picaduras de insectos, mordeduras de animales, además de ruidos y vibraciones permanentes, situaciones que violan sus derechos humanos, al ser menores de edad.
En Colombia, los niños y niñas mineras de ese municipio baten record en enfermedades respiratorias: es la localidad con el más alto número de menores enfermos. Pocas oportunidades hay para esos niños. Allí, quienes definen su porvenir son la codicia, la ignorancia, la impunidad, los intereses y la complicidad colectiva de los habitantes de Muzo.
Cuando veamos un zarcillo, collar o anillo con esmeraldas, tratemos de observar bien esas piezas: seguro que en la parte más densa, más intima de esa piedra, descubriremos la silueta del rostro de uno de esos niños que se quedó sin futuro.
¡Compartir también es crear un mundo nuevo!
 

CALI, CONSUMO DE DROGAS, EXCLUSIÓN Y MARGINALIDAD SOCIAL: DIEZ BARRIOS VIVEN CON MIEDO

http://caliescribe.com/reporte-urbano/2012/08/04/3079-diez-barrios-cali-viven-miedo

El Cerco

Un corredor ecológico convertido en una de las  “ollas de vicio” más grande de la ciudad.
A las cinco de la tarde, de cualquier día de la semana, en el corredor vial de la calle 26, entre carreras 39 y 45, en la zona de los barrios San Judas y  el Guabal de la Comuna 10 al sur de Cali, o en el sentido sur-norte, del Barrio Jorge Holguín, de la Comuna 17, los vecinos no pueden salir de sus casas por miedo. Ellos viven al lado del “Cerco”, o también conocida como “Patio Siete”. La mayor concentración de indigencia que está proliferando en esta zona de la  ciudad.

Por Óscar López Noguera
Comunicador Social – Periodista de la Pontifica Universidad Javeriana de Bogotá,Ganador de 20 premios de periodismo, Corresponsal para NTC Noticias, Noticiero AM PM y Noticias Uno. Jefe de redacción y editor general de Noti 5. También ha trabajado con el noticiero 90 Minutos, Noticias CVN. Fue director de comunicaciones de la Universidad Icesi y asesor actual de la sala de prensa de la Pontificia Universidad Javeriana – Cali. Productor de vídeos institucionales y documentales.

Todos han vivido la impotencia de pasar de habitar unos barrios, en los que siempre que llegaban las olas invernales terminaban  inundados por el desbordamiento del río  Cañaveralejo, a vivir hoy en medio de la desesperación por la “inundación” de una zona verde, por más de 150 habitantes de la calle, que la han convertido en su sitio de vivienda y un entorno,  en que se  mezclan la  drogadicción, el consumo indiscriminado de licor adulterado  y todo tipo de manifestaciones, de una sociedad en decadencia. Y lo más grave, sin que se adopten medidas de fondo para enfrentar esta situación.
Muchos de los moradores de estas cuadras tuvieron que reforzar sus puertas y ventanas con rejas dobles. Otros no tuvieron más opciones que vender sus viviendas por la mitad del precio. A muchos les han robado desde electrodomésticos hasta las materas. Mientras que en una avenida aledaña, han aumentado los locales de chatarrerías y compra ventas de hierros y otros materiales, que a su vez, son surtidos por los habitantes y dueños de “el Cerco”.
Hoy, la gran mayoría de los tradicionales habitantes de San Judas o el Guabal que no se han marchado, pues les quieren pagar hasta la mitad del precio lo que valen sus viviendas, han tenido que aprender a convivir con los olores que llegan desde este separador, de marihuana y bazuco. También a  estar obligados  a escuchar  los gritos desgarradores en las medias noches, cuando las mujeres que habitan el “temido” separador, pelean con sus compañeros, evitando desde una violación, hasta un robo. En otros casos los sonidos que se escuchan son de disparos, entre los habitantes de este “cerco”, en algún ajuste de cuentas.
Para los habitantes de estos barrios, la situación ha empeorado desde hace años y medio. Primero fueron grupos reducidos que se fueron tomando el separador. Después llegaron otros más grandes. Y hoy se pueden evidenciar en esta zona verde, seis grupos bien establecidos, que a su vez, tienen sus propis compradores de droga.
Y así se ha venido configurando esta invasión de un corredor ecológico aledaño al Canal  CVC sur. Incluso todos los habitante de la calle, que habitualmente ocupaban los puentes de la autopista suroriental, y que en una iniciativa del Gobierno Municipal, al instalarse una serie de controles, fueron obligados a abandonar estos sitios, según algunos de los vecinos de  los barrios afectados, llegaron a este separador a vivir a sus anchas.
En el “Cerco” una vicha de marihuana se consigue desde dos mil pesos. Y  el “fanor” o el “vendies”, aguardiente adulterado, mezclado con  cocaína, se puede comprar desde los diez mil pesos el porrón, que equivale a unos dos litros.
¿Por qué el fanor? Ese es el nombre del supuesto mayor propietario de alambiques clandestinos de la zona, y ese nombre quedo en el ambiente cuando de adquirir trago ilegal se trata.
Y es que uno de los barrios en donde más se produce licor adulterado de Cali es en San Judas Uno. Según algunos de los vecinos, lo producen en alambiques, que se rotan de casa en casa, para despistar los operativos de las autoridades. Y lo cual ha generado que, en “el Cerco”, sus nuevos habitantes, se roten este licor, sin importarles, los niveles de adicción que les genera.
“El Cerco” además está dividido por zonas, dedicadas en cada espacio al microtráfico de drogas. Uno de los grupos más temidos, es el de los denominados “Piolines”. Y de acuerdo con los vecinos afectados, en días anteriores tras el asesinato de un de los líderes de este sector, a quién conocían con el alias de  “el Cacique”, se presentaron luchas por el poder, y por ende, enfrentamientos con grescas a cuchillo, y disparos, entre los invasores del espacio ecológico y  que generaron, entre los tradicionales vecinos del sector temor, y especialmente el tener que resguardarse en sus viviendas, con la zozobra de poderse convertir en víctimas de una bala perdida.
También insisten los vecinos de barrios aledaños al “Cerco”, que el aumento en el número de habitantes de la calle, está propiciando, que salgan a la avenida aledaña a atracar a los automovilistas y motociclistas, que por esta transitan, y después corren esconderse  con sus “botines”, en medio de esta zona verde, que se está transformando en una de las “guaridas” más grandes de la ciudad.
Un vecino desconsolado insiste en que mientras que en el centro de Cali, por décadas, se ha mantenido en el barrio el Calvario, la ocupación de sus calles, por recicladores y habitantes de la calles, en los últimos dos años, su sector, se convirtió en un “calvario en vida”.
Un corredor ecológico  invadido y descontrolado
Este corredor ecológico de la calle 26, y en el que supuestamente se iba a adelantar la mayor obra de infraestructura urbana, denominada la “Autopista del Bicentenario”, por la anterior alcaldía de Jorge Iván Ospina, y que termino siendo una utopía urbana y para los habitantes de esta zona de Cali en otra  fuente de promesas incumplidas, sobre todo, porque guardaban el anhelo de que con la construcción del viaducto, se le podría solución al problema del “Cerco” y a las otras invasiones que afectan este sector.
Porque no solo el corredor de la 26 está invadido de indigencia, también de negocios particulares que usufructúan desde hace varios años este separador vial, con el visto bueno e varias administraciones municipales anteriores.
De manera sistemática, en cuanto termina la zona conocida como “el Cerco”, se privatizó el corredor, con la ocupación de parqueaderos públicos y compraventa de vehículos.
Uno de los parqueaderos, el más grande,  tiene el nombre de  Los Colores y se ofrece servicio las 24 horas del día. En el área, que es de aproximadamente 500 metros, se encuentran desde contaniers de exportación, hasta busetas y carros particulares.
Metros más adelante hay otro parqueadero, llamado Granada Estación. Y en la misma zona, una compra venta de carros, que tiene una sede principal en el margen derecho de la vía, y en pleno separador han armado una alterna, en la que permanecen, en promedio, veinte vehículos en exhibición.
Esta ocupación de un área, que bien podría ser un sendero  ecológico, se ha  fomentado en un corredor, que le pertenece a la Nación, y que hace parte del área que ocupó  la carrilera de ferrocarril ,  que le fue entregada por una patronato al  Municipio de Cali, pero antes de este proceso y dentro de la liquidación de los Ferrocarriles Nacionales, de acuerdo con fuentes consultadas por  Caliescribe.com, algunas de estas  zonas verdes fueron entregadas por uno de los liquidadores a sus propios familiares para que las utilizaran. En los últimos quince años se han utilizado los terrenos en estas actividades, que les brindan beneficios a los propietarios de parqueaderos, pero que  perjudican al medio ambiente y la calidad de vida de todos los habitantes de los barrios aledaños, que no cuentan con parques para su entretenimiento.
De acuerdo con líderes  de la Comuna 10 de Cali, en este corredor, además de las invasiones de habitantes de la calle, parqueaderos y compraventas de carros, en solo cuatro kilómetros, además se ha incrementado el número de familias que han establecido su vivienda ilegal, en el extremo sur de una franja del mismo. De treinta casas subnormales iniciales se pasó a más de ciento cincuenta. Todas levantadas a un lado de la cuenca del río Cañaveralejo y precisamente en la parte en que este afluente arrastra todas la secuelas  de un paso “inclemente” por una ciudad que lo contamina y que en su último tramo recibe, todas las aguas residuales de esta invasión.
Por más que los vecinos de la Comuna 10 han insistido que se revisen la invasión,  así como ocurre con el caso de “el Cerco”, siempre se han encontrado, con ofrecimientos de parte de las Autoridades y durante varios gobiernos, de que tomarán cartas en el asunto, pero pasa el tiempo y ahí continúan estos flagelos,  por el contrario incrementándose el temor y la zozobra entre los  habitantes de estos barrios. Como anota un vecino, que pidió reserva de su identidad: “Aquí es más fácil que sean los del Cerco, los que llamen y de pronto hasta nos saquen a nosotros de nuestras casas las autoridades”
En aras del equilibirio periodístico, la redacción de la revista virtual Caliescribe.com le envío al Secretario de Gobierno Carlos Jose Holguín,seis preguntas sobre la temática planteada en esta investigación desde el lunes 30 de julio y hasta el día de cierre de edición de esta revista, es decir el 04 de agosto y no obtuvimos respuesta alguna.

¿Qué tienen en común Ruanda, Colombia, México y Estados Unidos?

http://crimenesdeodio.50megs.com/
 ¿Qué elemento vincula  Ruanda, Colombia México y a Estados Unidos?Es el hecho que en estos países se han cometido CRÍMENES DE ODIO.¿Y Por qué se cometieron estos CRÍMENES DE ODIO?

¿Pero qué es un Crimen de Odio?
 Se trata de una modalidad de crimen de lesa humanidad porque quien lo comete considera que su víctima carece de valor humano a causa de su color, sexo, orientación sexual, género, identidad de género, origen, origen étnico, status civil, nacimiento, impedimento físico o mental, condición social, religión, edad, creencias religiosas o políticas.
 

Aunque la existencia de los “delitos de odio” es tan antigua como la humanidad, su reconocimiento como delito específico no comienza sino hasta hace pocas  décadas.

 
Toca esperar al avance internacional de los Derechos Humanos, al reconocimiento de la discriminación como vulneración de derecho, para que en  un paso más se señale el odio contra el diferente como causa singular que origina o coadyuva a un delito.
 

Al día de hoy, pocos paises poseen una legislación que defina ‘los crímenes de odio’. Como Estados Unidos, Alemania, quizá por su pasado reciente donde le racismo y el odio mostró sus efectos devastadores.

 
Pero las legislaciones nacionales a menudo están muy limitadas a la hora de definir las categorías de victimas  y no ofrecen protección a las numerosas personas que padecen la violencia y el odio motivados, por  ejemplo, por la orientación sexual, la minusvalía, el sexo o la edad.
 

Uno de los problemas mayores en la lucha contra la violencia motivada por el odio es el hecho de que muchos de estos crímenes pasan desapercibidos y no son objeto de denuncia. Muy a  menudo, las personas no denuncian porque temen represalias por parte de sus agresores ya por causa de la discriminación  institucional en el seno del sistema judicial, o por la actitud negativa de la policía y la falta  de reacción por parte de las autoridades encargadas de aplicar la ley.

¿Puede usted estar teniendo conductas que inciten a un CRIMEN DE ODIO?
  • SI, Los crímenes de odio, se alimentan por la intolerancia y la discriminación.
  • Aprenda a respetar la diferencia, recuerde que la diversidad es la riqueza de una nación.
  • Evite usar Apodos.
  • Propagar  habladurías e ideas irracionales sustentadas en prejuicios.
  • Justificar agresiones violentas apoyados en el prejuicio, “El/Ella se lo merecía por ser tan ..”, ” es que deben limpiar la ciudad de este tipo de personas”, ” es que no me soporto a .”
  • Nuestro silencio es cómplice mientras observamos un acto violento contra una persona perteneciente a un grupo socialmente vulnerable.
Recuerde que un crimen de odio contra una persona,
 inmediatamente nos convierte a todos en una probable siguiente victima.


cuatro peliculas que nos hablan e ilustran con respecto a aestos conflicto que han dejado una huella terrible en nuestra condición humana

¿Y cuales son las películas?

Hotel RuandaUSA, UK, Italia, Sudáfrica. 2004 / 121 min.En 1994, Ruanda escribió una de sus peores páginas en la historia. Dos etnias, hutus y tutsis, se enfrentaron en una brutal guerra civil en la que murieron miles de personas víctimas de un genocidio fundamentado en odios del pasado. Un hombre del común se convierte en el héroe que simboliza la resistencia frente al dolor que produce la guerra.Director: Terry George.Con: Xolani Mali, Don Cheadle, Desmond Dube, Hakeem Kae-Kazim, Tony Kgoroge, Rosie Motene, Neil McCarthy, Mabutho ‘Kid’ Sithole, Nick Nolte.Premios: Premio de la Audiencia Festival AFI a Mejor Película. Premio Black Reel Mejor Actriz, Premio del Cine Europeo Mejor Composición. Premio Humanitas a Mejor Película. Premio Irish de Cine Televisión Mejor Director, Mejor Edición. Nominada a Premio Óscar Mejor Actor, Mejor Actriz de Reparto, Mejor Guión Original, entre otros premios y nominaciones.http://es.wikipedia.org/wiki/Genocidio_de_Ruanda



















Memoria de los silenciados: El baile rojo.Colombia. 2003 / 58 min.A través del documental se muestra el recuerdo de los sobrevivientes y parientes de las víctimas de los crueles y violentos acontecimientos por el confl icto colombiano: la planificación sistemática de las muertes de más de 5.000 activistas del partido político legal Unión Patriótica (U.P.). El plan criminal llamado “El baile rojo” exterminó por completo a los militantes de este partido, los sobrevivientes que hoy viven en el exilio continúan temiendo por sus vidas.Dirección y guión: Yesid Campos Zornosa.Premios: Mención de Honor Documental XXI Festival de Cine de Bogotá.http://www.desaparecidos.org/colombia/fmcepeda/genocidio-up/

El Proyecto Laramie
USA. 2002/97 min.
El Proyecto Laramie, nos habla de la reacción que se sucede en la localidad de Laramie tras el brutal asesinato de Matthew Sheppard, un estudiante homosexual de la Universidad de Wyoming (norte de Estados Unidos), pierde la vida víctima de la ira de dos homófonos.
Director: Moisés Kaufman.
Con: Kathleen Chalfant, Laura Linney, Peter Fonda, Jeremy Davies, Nestor Carbonell, Camryn Manheim, Andy Paris.
Premios: Premio Mejor Primera Película Festival de Cine de Berlín. Premio Humanitas a Mejor Largometraje. Nominada al Premio Emmy Mejor Miniserie, entre otros premios y nominaciones.

http://es.wikipedia.org/wiki/Matthew_Shepard

Bordertown (Ciudad del Silencio)
USA, UK. 2006
115 min.
Josefina Contreras, Claudia Guillén, Liliana Acosta y Alejandra Medrano, nombres de jóvenes, pasaron a engrosar la lista de más de 300 mujeres asesinadas en los últimos 11 años en la mexicana Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos. Una operación de seguridad puesta en marcha con gran publicidad a mediados del 2003 por el gobierno federal, en coordinación con autoridades del estado de Chihuahua, donde está situada Ciudad Juárez, parecenno haber dado resultados para frenar la prolongada ola de violencia contra las mujeres en el lugar. Este hecho real es el pretexto para realizar una película sobre la indiferencia y el maltrato que sufren cientos de mujeres en América Latina.
Director: Gregory Nava.
Con: Jennifer López, Antonio Banderas, Sonia Braga, Kate del Castillo, John Norman, Juanes, Martin Sheen
Premios: Nominada al Oso de Oro Mejor Director, Festival Internacional de Cine de Berlín.
http://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_Ciudad_Juárez