Nadie quiere hablar de Salvador Allende

“Sin pensarlo, Salvador Allende abrió en su familia dos puertas que no estaban siquiera construidas: la del silencio y la del suicidio”.

 

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Hortensia Bussi y Salvador Allende con sus nietos

Nadie quiere hablar de él. Él, que firmaba las fotos de sus nietas con una letra pegada y terriblemente perfecta: “A mi súper nieta Maya, a quien quiero con locura. Chicho”. Él, que desde 1953 hasta 1970 iba a almorzar todos los días a su casa: Guarda Vieja 392. Él, que dejaba hablar a los jóvenes en la mesa: “Que hablen. Quiero contagiarme de la sabiduría juvenil”. Él, que tuvo tantos amores y sólo uno, sin embargo. Él, que se paraba en la entrada de su casa, erguido y con el bigote siempre —siempre— pulido, y gritaba: “Qué hermosa vienes, señora Allende”. Él, que en medio de conversaciones políticas aullaba: “Señora Allende, señora Allende: no se interrumpe”. Él, que nunca habló de su papá, ni de su mamá, ni de su escuela. Él, que hipotecó y vendió y cedió todo lo que tenía para obtener lo único que quería. Él. El eterno presidente. El indestructible. El que sostuvo un arma debajo de su mentón el 11 de septiembre de 1973 y la disparó de un golpe seco. Dos orificios. Él, que con su muerte mató a tres más. Él, que se convirtió en una imagen fija, un busto, un símbolo. ¿Por qué nadie quiere hablar de Salvador Allende?

Silencio

Era el verano de 2007 y Marcia Tambutti, nieta de Salvador Allende, viajó a Chile para pasar vacaciones con su familia. Vivía en México, mientras su abuela, su tía y dos de sus primas vivían en Santiago. La casa de la Tencha, su abuela, estaba atiborrada de fotografías y pinturas. No había una sola pared limpia: era un museo. El museo de Salvador Allende. “A mi abuelo lo conocí por afiches. Su cara estaba en las casas de los que, como nosotros, sufrieron el destierro. Desde que tengo memoria todos los 11 de septiembre se le hacen homenajes a mi abuelo y al proyecto de sociedad que él lideraba y que fue destruido por un violento golpe de Estado. Para mí, él era una imagen fija. Nunca oí a nadie criticarlo. Ni siquiera podía imaginarlo de cuerpo entero. Aunque mi familia se dedicó a difundir por el mundo la violación de los derechos humanos en Chile y el legado de mi abuelo, lo paradójico era que en nuestra intimidad nadie hablaba de él”.

 

Durante esa visita, Tambutti se dio cuenta de que su familia no respondería ninguna pregunta hecha al azar sobre Allende. Decidió satisfacer esa necesidad para entender de dónde venía y realizó el documental Allende, mi abuelo Allende, que se estrenó este año y ganó en Cannes el premio a mejor cinta de no ficción.

Sabía que nadie iba a responder las preguntas que tenía desde los nueve años, cuando regresó a Chile y conoció La Moneda. Cuando todos le decían: “Ahí se sentaba tu abuelo”, “en esa mesa leía”. Fue la primera vez que le preguntó a Isabel Allende, su madre, qué le había pasado al Chicho, como le decían en la familia a Salvador Allende. Ella se ahogó en un llanto inclemente, en un llanto que parecía haber esperado años para salir. Esa se convirtió en la respuesta a cualquier pregunta referente a Allende: las lágrimas.

Tambutti estaba cansada de las anécdotas repetidas. Hay recuerdos que parecen ser fabricados como estrategia para mitigar el dolor. Son esas imágenes que, verdaderas o falsas, ocultan las escenas reales. Se convierten en las tablas que tapan un cráter de un edificio: a cualquier paso se rompen y queda el abismo. Ella necesitaba recuperar a su abuelo; su familia, en cambio, no quería recordar.

“Creo que durante la dictadura mi familia se desdobló: había una responsabilidad política por mantener vivo su legado, sus ideales, su figura. Era más fácil hablar del presidente que del padre al que extrañas. Mi madre hablaba del Salvador Allende presidente, pero nunca decía mi padre. Todo era político. Lo más relevante era recuperar la democracia en Chile. No había espacio para contar historias personales sino para luchas más épicas”, cuenta.

Isabel Allende, la tercera hija de Salvador y Hortensia Bussi, lo confirma: “Nosotras crecimos medio raras. Nos acostumbramos a que siempre estábamos volcados al mundo político, a la coyuntura, a la campaña: la que había terminado, la que iba a comenzar. No había tiempo para recordar a la familia”.

Nadie quería hablar, pero todos lo extrañaban.

“Cuando los exiliados íbamos a la Casa de Chile, había un hombre que me decía que yo me parecía mucho a mi abuelo. Me subía a una silla y gritaba: ‘Ya llegó la Chicha’. Él tenía unos lentes con un marco negro, parecidos a los de mi abuelo. Me los ponía y pedía a todos que vinieran a verme, que vinieran a ver a la Chicha. En las reuniones siempre cantábamos la música icónica de la Unidad Popular. Había una canción que me llamaba la atención: Venceremos. Mientras coreaban todos lloraban. Yo siempre pensaba que no tenía sentido cantarla. Que a nosotros ya nos habían vencido”, recuerda Tambutti.

Salvador Allende fue una máquina de la política. Toda su vida giró en torno al poder. Su familia era su principal aliada. No tuvo hijas: tuvo secretarias, parlamentarias, diputadas. Su esposa se mantuvo alejada de las declaraciones en público, pero siempre lo acompañó en sus batallas electorales. Ni a ella ni al resto de la familia les pidió ni les preguntó nada. Simplemente las involucraba y les demostraba que eran pieza fundamental en el éxito de la Unión Popular, de la revolución. La familia Allende Bussi era un pulpo: Allende la cabeza, el resto los tentáculos. Cuando murió Allende, los miembros parecieron haberse desperdigado por el océano.

En 1937, Allende fue candidato a diputado por el estado de Valparaíso; en 1945, al Senado por las Provincias del Sur; en 1952, por primera vez, se lanzó a presidente y perdió. Ese año sufrió su primera derrota. Una de sus amigas le recomendó escribir sus memorias o plantar el jardín, y él, de un salto, se levantó del sofá y puso ese tono de voz que podía romper paredes: “Pero ¿tú qué te crees? Yo pensando cómo financiar la próxima campaña y vos pensando en jardines”. En 1953 se postuló como senador por las Provincias del Norte. En 1958 a presidente por segunda vez y perdió. Todos empezaron a dudar. En 1961 se lanzó al Senado por la Zona Central. En 1964 a presidente por tercera vez y volvió a perder. En 1968 fue senador, nuevamente, por las Provincias del Sur y, como un toro que se resiste a morir en la arena, en 1970 se lanzó por cuarta vez a la Presidencia. Ganó. Llegó al poder cuando tenía 62 años.

Suicidio

Sin pensarlo, Salvador Allende abrió en su familia una puerta que no estaba siquiera construida: el suicidio.

Allende nunca se permitió perder por completo. Sabía que nunca moriría a manos de la oposición y que él mismo se quitaría la vida con tal de que ellos no sintieran que habían ganado. Nunca pensó que el 11 de septiembre de 1973 se atreverían a bombardear La Moneda. Estaba convencido de que, por mucho odio que existiera, las Fuerzas Armadas no se atreverían a tocarla y destruirla, por el símbolo que era. Sin embargo pasó. Las tropas entraron al edificio y mantuvieron durante cuatro horas un constante ataque a la habitación en la que estaba el presidente y las personas más cercanas que decidieron quedarse junto a él. Durante el golpe, Tencha, la esposa de Allende, estaba en la casa presidencial Tomás Moro. Los mismos aviones que bombardearon el Palacio de Gobierno la bombardearon a ella. La memé, como la llamaban sus nietos, escapó con dificultad sin saber que su esposo ya estaba muerto.

Beatriz, la Tati, la hija menor de Allende, que tenía siete meses de embarazo de su hijo Alejandro, y su hermana Isabel fueron a La Moneda. Ambas querían resistir al lado de su padre. Allende mandó que las sacaran del edificio, les ordenó que se fueran. Los tres sabían que era la última vez que iban a estar juntos. Al día siguiente los militares trasladaron a Tencha a un cementerio a más de 100 km de Santiago. Le dieron un ataúd sellado y la obligaron a enterrar el féretro sin ver, sin comprobar que quien estaba dentro era Salvador Allende. Pusieron un nombre falso en la lápida y toda la familia se fue de Chile.

“Volví a Chile 35 años después del golpe, con la esperanza de que el paso del tiempo hubiera ayudado a sanar las heridas. Que yo ya estuviera lista para hablar no significó que mi familia también lo estuviera. Me había propuesto entender qué dolores habían empujado a mi familia a protegerse tanto y por qué razones no hablábamos. Creo que el dolor más fuerte entre nosotros era la muerte de La Tati”, cuenta Tambutti.

La Tati fue la secretaria personal de su papá. Su amiga, su mano derecha. La hija revolucionaria de Allende fue médica y una de las cabezas del movimiento socialista en Chile. La relación entre ambos superaba el amor de padre e hija. Los unía la revolución, la idea de unir un pueblo. Ella conocía a las amantes de su papá y, sin embargo, nunca se le oyó un reclamo. La Tati se exilió en Cuba luego del golpe. Se fue y delante de un monstruo de multitud en la Plaza de la Revolución, donde conoció al Che Guevara, dijo que lucharía por unir a la izquierda chilena. También que su padre —era la primera vez que lo llamaba así en público— no había muerto en vano. Que ella seguiría con la lucha. Y mientras hablaba, el rostro se le iba convirtiendo en una herida abierta. La mirada se le fue perdiendo.

Ella aprendió e hizo suyo el concepto de su padre: el auténtico revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor. Tiene que existir el amor al pueblo, a las causas más sagradas. Se debe ser heroico y ético. Un revolucionario no se podía —no se puede— deprimir. Pero quedó paralizada por aquel 11 de septiembre. No supo cómo seguir viviendo en un mundo en el que Chicho ya no estaba. Se disparó en la cabeza como su padre, cuatro años después del golpe. Un martes 11, como su padre.

Luego Laura Allende.

La hermana menor y más cercana a Chicho también se exilió en Cuba en los 70, después de haber sido prisionera en un centro de tortura. La influencia de Allende la acercó a la política y fue diputada del Partido Socialista antes del golpe. Ocho años después se quitó la vida saltando al vacío desde un edificio cualquiera. Tenía cáncer terminal y quería morir en Chile, pero los militares le negaron el permiso para entrar. Su muerte, como la de su hermano, fue un gesto de denuncia contra la dictadura.

Y Gonzalo.

Nada tuvo que ver el suicidio de Gonzalo Meza Allende con su abuelo. El primero de la familia en volver a Chile y el único nieto en tener recuerdos propios de él. Siempre fue el conciliador en la familia. Una vez, en una entrevista en la televisión nacional chilena, Meza le dio la mano a la nieta de Augusto Pinochet y, en otra declaración, a dos días de la muerte del dictador, sostuvo: “Se puede celebrar una muerte, pero yo no puedo. Yo he preferido respetar el funeral y el dolor de la familia Pinochet”. Pero la muerte se presenta de maneras misteriosas. Su esposa, la también socialista Gema Salazar, falleció en 2009 a causa de una leucemia que padecía desde hacía más de un año. La única promesa que le hizo a su esposa fue que seguiría viviendo, tratando de ser feliz. Una promesa parecida a la que le hizo la Tati a su papá: seguir luchando. En ambos casos la promesa fue rota.

El suicidio fue la única forma de librarse del peso de existir. Marcia Tambutti, su hermana, fue quien encontró el cadáver en su apartamento: rodeado de pastillas. Y ella quiso huir. Quiso saltar las paredes. Volverse invisible. Recordó el recién abierto caso de su abuelo y de la Tati y de Laura en su documental. Se preguntó si era justo y se respondió al mismo tiempo que no. Que la vida no es justa, que la vida pasa: es. Pensó en la maldición de su familia. Pensó en el dolor, en el silencio de su abuela y de sus tías. Quiso callarse como ellas. Y lo entendió por fin. Que hay dolores que es preferible dejar intactos.

#HastaSiempreComandante VIEJO, MI QUERIDO VIEJO, MI QUERIDO FIDEL-2

 
 
VIEJO, MI QUERIDO VIEJO, MI QUERIDO FIDEL
Javier Lopez B
En: el que piensa gana
Escrito el 23 de noviembre de 2008
 
 
 
Se frotan las manos los gusanos,( no solo los de Miami), y hacen cuentas alegres de la tan esperada fecha en que se anuncie el fallecimiento del compañero Fidel, ya me los imagino celebrando a lo grande, embriagándose con su propio veneno, revolcándose en su estercolero, a cada foto o video publicado en donde aparece Fidel recibiendo a algún ilustre visitante, se siguen en sus páginas web, en sus blogs, en sus numerosos medios de comunicación, los más insultantes comentarios, los cuales no vale la pena repetir aquí ( ni le vamos a hacer el favor de hacerlo), comentarios denigrantes y burlescos sobre la figura del comandante, olvidándose a lo mejor en que condiciones se pueden encontrar sus propios viejos, se olvidan que Fidel a sus ochenta y tantos años, conserva algo fundamental , valiosísimo, su claridad política y social, su mentalidad lucida, que aun pese a sus quebrantos de salud, continua aportando conceptos valiosísimos, que refleja la preocupación por el futuro de la humanidad, y demostrando que Fidel es Fidel. Pero además de ello, hay algo inocultable, Fidel es de esos hombres que nunca mueren y aun faltando físicamente, su legado, su lucha, sus aportes ideológicos permanecerán por siempre, su querida presencia, como la del che, nos acompañara siempre, siempre.
 
Pobres gusanos, podrán resistir eso?
 
 
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El #Neoliberalismo: “causante de la soledad y el desmoronamiento de la sociedad”

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Las epidemias de enfermedades mentales están aplastando las mentes y los cuerpos de millones de personas. Es hora de preguntarse… hacia dónde nos dirigimos y por qué?

Por George Monbiot columnista de “The Guardian” de Inglaterra
¿Qué mayor acusación a un sistema puede haber que una epidemia de enfermedades mentales? Sin embargo, las plagas de ansiedad, estrés, depresión, fobia social, trastornos de la alimentación, la auto-lesión y la soledad, ahora golpean a la gente en todo el mundo. Las últimas cifras de la salud mental de los niños en Inglaterra son catastróficas y reflejan una crisis global .

Hay un montón de razones secundarias por las cuales aparecen estas dificultades, pero me parece que la causa subyacente es la misma en todas partes: los seres humanos, esos mamíferos ultra-sociales, cuyos cerebros están diseñados para responder empaticamente a otras personas, se están aislando aparte. El cambio económico y tecnológico juegan un papel importante, pero también lo hace la ideología. Aunque nuestro bienestar está intrínsecamente ligada a la vida de otros, en todas partes se nos dice que vamos a prosperar a través del auto-interés competitivo y el individualismo extremo.

En Gran Bretaña, los hombres que han pasado toda su vida en cuadriláteros tales como – la escuela, la universidad, los bares, el parlamento – nos enseñan continuamente a como mantenernos de pie. El sistema educativo se vuelve más brutalmente competitiva cada año que pasa. El empleo es una lucha hasta el borde de la muerte contra una multitud de otras personas desesperadas, que van en busca de menos puestos de trabajo disponibles. Los supervisores de los pobres modernos atribuyen la culpa individual a las circunstancias económicas que se viven. Un sinfín de competencias por televisión alimentan, imposibles aspiraciones de contratos que ofrezcan una oportunidad real.

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El Consumismo llena el vacío social. Pero lejos de curar la enfermedad del aislamiento, se intensifica la comparación social hasta el punto en el que, después de haber consumido todo lo demás, empezamos a hacer presa en nosotros mismos. Los medios sociales nos une y que nos separa, lo que nos permite cuantificar con precisión a nuestra posición social, y para ver que otras personas tienen más amigos y seguidores que nosotros.

Como Rhiannon Lucy Cosslett ha documentado de manera brillante, las niñas y las mujeres jóvenes rutinariamente alteran las fotos que publican para verse más suave y más delgado. Algunos teléfonos, utilizando sus ajustes de “belleza”, lo hacen por usted sin pedir; ahora uno puede convertirse en su propia inspiración de belleza. Bienvenidos a la distopía post-hobbesiana: una guerra de todos contra sí mismos.

No es de extrañar, en estos mundos internos solitarios, en los que tocar ha sido sustituido por el retoque, que las mujeres jóvenes se están ahogando en la angustia mental? Una encuesta reciente en Inglaterra sugiere que una de cada cuatro mujeres de entre 16 y 24 años se han perjudicado a sí mismos, y uno de cada ocho ahora sufren de trastorno de estrés post-traumático. Ansiedad, depresión, fobias o trastorno obsesivo compulsivo afecta a 26% de las mujeres en este grupo de edad. Esto es lo que mas se parece a una crisis de salud pública.

Si la ruptura social no se trata tan seriamente como a un miembro roto, es porque no podemos verlo. Pero los neurocientíficos pueden. Una serie de trabajos fascinantes sugieren que el dolor social y dolor físico son procesados por los mismos circuitos neuronales. Esto podría explicar por qué, en muchos idiomas, es difícil de describir el impacto de la ruptura de enlaces sociales sin las palabras que utilizamos para denotar el dolor y lesiones físicas. En los seres humanos y otros mamíferos sociales, el contacto social reduce el dolor físico. Es por esto que nos abrazamos a nuestros hijos cuando hacen daño a sí mismos: el afecto es un poderoso analgésico. Los opioides alivian tanto el dolor físico como la angustia de la separación. Tal vez esto explica la relación entre el aislamiento social y la adicción a las drogas.

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Los experimentos se resumen en la revista Fisiología y Comportamiento (the journal Physiology & Behaviour)del mes pasado Y sugieren que, Al darle una elección de dolor físico o aislamientoa mamiferos, Los mamíferos sociales elegirán primero el astigo fisico. Los monos capuchinos sometidos a inanición, privadolos de alimentos o privandolos del contacto con otros monos durante 22 horas, prefieren volver a unirse a sus compañeros antes de comer. Los niños que sufren negligencia emocional, de acuerdo con algunos hallazgos, sufren peores consecuencias para la salud mental que aquellos niños que sufren junto a la negligencia emocional tambien abuso físico. Aunque parezca odioso, la violencia fisica implica la atención y el contacto. La auto-lesión se utiliza a menudo como un intento de aliviar la angustia: este es otro indicio de que el dolor físico no es tan malo como el dolor emocional. A tal medida que el sistema penitenciario sabe muy bien, que una de las formas más eficaces de la tortura es la incomunicación.

No es difícil ver cuáles podrían ser las razones evolutivas para el dolor social. La supervivencia de los mamíferos sociales es mucho mayor cuando están fuertemente unidos con el resto de la manada. Se trata de los animales aislados y marginados que son más susceptibles de ser interceptado por los depredadores, o morir de hambre. Al igual que el dolor físico que nos protege de daño físico, dolor emocional nos protege de lesiones social. Que nos impulsa a volver a conectar. Sin embargo, muchas personas encuentran esto casi imposible de hacer.

No es sorprendente que el aislamiento social está fuertemente asociado con la depresión, el suicidio, la ansiedad, el insomnio, el miedo y la percepción de amenaza. Es más sorprendente descubrir la gama de enfermedades físicas que causa o exacerba, enfermedades tales como La demencia, la presión arterial alta, enfermedades del corazón, accidentes cerebro-vasculares, disminuye la resistencia a los virus, incluso los accidentes son más comunes entre las personas crónicamente solitarias. La soledad tiene un impacto comparable sobre la salud física a fumar 15 cigarrillos al día: parece aumentar el riesgo de muerte prematura en un 26%. Esto es en parte debido a que aumenta la producción de la hormona del estrés cortisol, que suprime el sistema inmunológico.

Los estudios en animales y en humanos sugieren una razón para la comodidad de comer: el aislamiento reduce control de los impulsos, lo que lleva a la obesidad. Como las personas que están en la parte inferior de la escala socioeconómica son los más propensos a sufrir de soledad, podría proporcionar esta una de las explicaciones para el fuerte vínculo entre el bajo nivel económico y la obesidad?

Cualquiera puede ver en todos estos síntomas y enfermedades cosas más importantes, que el hecho de preocuparse por que algunas cosas han ido mal. Así que ¿por qué estamos participando en este mundo de auto-fagotización de consumo con un frenesí de destrucción del medio ambiente y la dislocación social, si lo único que todo esto produce es el dolor insoportable? Acaso no debería estar pregunta quemarle los labios, a cuanta persona este involucrada en la vida pública?

EL DESPROPÓSITO MEDIÁTICO DEL RÉGIMEN COLOMBIANO CUÁL ES EL VALOR DE LA SOBERANIA DEL PUEBLO AL INTERIOR DE LA DEMOCRACIA COLOMBIANA?...

Hay algunas maravillosas organizaciones benéficas haciendo lo que pueden para luchar contra esta enorme marea, estare trabajando con algunas de ellas como parte de mi proyecto personal de soledad. Pero por cada persona a la cual estas organizaciones llegan, hay muchas otras que yan han sido barridas al pasado.

Esto sin lugar a duda no requiere una respuesta política. Se requiere algo mucho más grande: se requiere la revalorización de toda una visión del mundo. De todas las fantasías que entretienen a los seres humanos , la idea de que podemos hacerlo solo es la más absurda y tal vez la más peligrosa. o nos juntamos o caeremos destruidos en pedazos.

tomado de: http://www.proyecto33.com/el-neoliberalismo-causante-de-la-soledad-y-el-desmoronamiento-a-la-sociedad/

Neoliberalismo, violencia y explotación

 
Por: Gerardo Esteban Vargas*
En su obra “Breve historia del neoliberalismo”, David Harvey, describe la genealogía del neoliberalismo como un modelo de imposición ideológica de una minoría oligárquica de privilegios políticos, sociales y económicos.
Harvey deduce que no se trata de una adaptación natural, ni mucho menos basada en ética o moral, ni de una respuesta técnicamente neutra a las dificultades experimentadas por las economías occidentales y por las estrategias de desarrollo del Sur global tras la crisis de la década de 1970. El neoliberalismo fue una contundente y articulada respuesta política concebida por las clases dominantes globales para disciplinar y restaurar los parámetros de explotación considerados «razonables» tras la onda de luchas que recorrieron el planeta tras la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con el análisis efectuado por Harvey, el objetivo del neoliberalismo era modificar el equilibrio político y la relación de fuerzas existente en el conjunto de la economía-mundo capitalista recurriendo para ello a todo el arsenal de la violencia económica, estatal y militar.
 
La estrategia neoliberal somete a todas las relaciones sociales para que sean gobernadas por la violencia de clase. La violencia de los mercados debe conjugarse con la violencia política, militar, ideológica y estatal si las transformaciones nacionales y globales han de encontrar una misma unidad de proyecto y de diseño estratégico. Lejos de debilitar el Estado, la estrategia neoliberal supone, pues, una reinvención de su violencia estructural para modificar en beneficio de las clases dominantes los parámetros de convivencia social y de dominación política.
Los conflictos y el aumento del hambre
El neoliberalismo ha utilizado la violencia como medio de dominio, y ha logrado en los últimos tiempos engendrar conflictos prolongados1, los cuales han afectado directamente a más de 17 países y han llevado a millones de personas a una grave situación de inseguridad alimentaria , obstaculizando así los esfuerzos mundiales para erradicar la malnutrición.
Lo anterior indica que los conflictos han empujado a más de 56 millones de personas a niveles de “crisis” o “emergencia” de inseguridad alimentaria, y en los países que emergen de largos períodos de conflictos civiles, como los de la República Centroafricana y Colombia, millones de personas se enfrentan todavía a niveles elevados de inseguridad alimentaria.
El Director General de la FAO, José Graziano da Silva y la Directora Ejecutiva del PMA, Programa Mundial de Alimentos, Ertharin Cousin, afirman que “los conflictos son una de las principales causas del hambre: cada hambruna en la era moderna se ha caracterizado por un conflicto”, poniendo de relieve cómo el hambre alimenta la violencia e impulsa una mayor inestabilidad.
“Hacer frente al hambre puede ser una contribución importante a la consolidación de la paz”, argumentan, y aseguran que: “la Agenda 2030 reconoce la paz como una condición de valor umbral vital para el desarrollo, así como un resultado del desarrollo por derecho propio”.
 
La alternativa al neoliberalismo se llama “conciencia”
El escritor José de Sousa Saramago2 anotaba que hay algo que debe preocuparnos enormemente, “lo que se está preparando en el planeta, es sencillamente un mundo para los ricos y los poderosos. Debemos percatarnos que cada vez más, nuestra sociedad está orientada al disfrute y al beneficio de los ricos y de los influyentes, y en ese contexto, los pobres son los olvidados o rezagados de siempre”.
Además decía que como respuesta hay que tener conciencia argumentando que “esto es en lo que debemos formarnos todos los días, en la reflexión, en el debate, en el análisis, en la profundización de las circunstancias, en las propuestas novedosas y sugerentes. Conciencia respecto de que todos somos seres humanos. Conciencia respecto de que todo lo que está en el mundo nos pertenece, como responsabilidad, como derecho a saber, como derecho a intervenir, como derecho a modificar en sustancia y en operatividad”.
Por lo tanto, la conciencia se refuerza y se profundiza en el trabajo, en la acción, en el debate, en el intercambio de ideas, en la reflexión participativa. Necesitamos comprender y entender el mundo en el que estamos viviendo, y también necesitamos comprender y entender cómo podemos intervenir en la sociedad para cambiar a mejor el presente estado de cosas.
* Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).
1 http://www.fao.org/news/story/es/item/427432/icode (Consultado el 3 de agosto de 2016).
2 José de Sousa Saramago, escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués. En 1998 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura. 

Poder corporativo, libre comercio y fraude fiscal: una sola ecuación

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La lucha contra el paradigma del libre comercio es fundamental. América Latina vive un momento de contraofensiva neoconservadora, básicamente en Suramérica, que es la parte de la región que trató de desmontar la arquitectura neoliberal. La Alianza del Pacífico gana espacios. Un necesario debate

Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos

Desde mediados de la década del noventa, el movimiento social a nivel global comenzó a colocar como prioridad en sus agendas de lucha el tema comercial, dándole especial énfasis a una crítica completa al paradigma del libre comercio, que se colocó como premisa teórica de la puesta en marcha de la globalización neoliberal.

El primer escenario de la batalla contra el paradigma del libre comercio fue la Organización Mundial del Comercio (OMC), en donde se avanzó creando un entramado jurídico global de carácter obligante que profundizó la lógica de la desregulación comercial: agresivas desgravaciones arancelarias; eliminación de marcos regulatorios al capital financiero; y fortalecimiento de la protección unilateral a las inversiones externas.

Los efectos no se hicieron esperar en los denominados países del tercer mundo, que empezaron a sufrir las consecuencias de esta lógica del libre comercio. Y por tanto, se empezó una “rebelión” al interior de la OMC, liderada principalmente por quienes luego formarían el bloque de los Brics a fin de detener, en alguna medida, esta ofensiva libre cambista, llevando a lo que muchos llaman al “fracaso de la Ronda de Doha” o lo que es lo mismo, que los promotores del libre comercio no pudiesen terminar su labor al estancarse en los llamados “cuatro temas de Singapur”: 1) libre competencia, 2) facilitación del comercio, 3) protección de inversiones y 4) compras del sector público. La condición fue que se resolviera en el seno de la OMC el tema de los subsidios al sector agrícola en el norte (léase Estados Unidos y Europa, principalmente), para luego abordarse los temas de Singapur.

Ante el fracaso de la Ronda de Doha, la estrategia neoliberal acentuó la promoción de los Tratados de Libre Comercio (TLC). En el caso de América Latina, los Estados Unidos de Norteamérica lanzaron la ofensiva del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que fracasó por la alianza entre los recién llegados gobiernos progresistas y el movimiento social. Ante ello, Estados Unidos continuó con el impulso bilateral de TLC.

En efecto, la mitad de América Latina y el Caribe (México, Centroamérica, Caricom, Perú, Colombia, Chile) está constituida por economías que se rigen por el paradigma del libre comercio, con TLC entre ellas y con tratados con países de fuera de la región. Sólo se mantienen fuera de la lógica de los TLC el Mercosur (Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil, Venezuela) además de Ecuador y Bolivia.

Aparejado a la existencia de los TLCs, se fue profundizando esta institucionalidad neoliberal con el impulso que se dio a los Tratados Bilaterales de Protección de Inversiones (también conocidos como TBI). De forma que se liberalizó el comercio vía TLC y se le dio una protección privilegiada a la inversión extranjera vía TBI.

La dimensión fiscal

Una dimensión que no se había considerado en el ataque al libre comercio fue la fiscal, es decir los impactos provocados por dichos acuerdos en la recaudación tributaria. Gracias al movimiento global por la justicia fiscal se empieza a hacer una correlación de factores que obligan a hacer los vínculos de la desregulación comercial y de inversiones, con la opacidad, la evasión, la elusión y el fraude fiscal.

Estos vínculos, empiezan a relacionar cómo la desgravación arancelaria impacta las cuentas nacionales en términos de los impuestos que dejan de cobrarse a las importaciones. Asimismo, cómo los procesos de desregulación financiera y el libre tránsito de capitales impactan en las cuentas de capital de los Estados. De igual forma, cómo los principios de Trato Nacional (TN) y Trato de Nación Más Favorecida (TNF) abren portillos para la elusión de las transnacionales y también cómo las políticas de atracción de inversiones basadas en exoneraciones o privilegios fiscales van provocando inmensos costos en términos de gasto tributario para los países.

Asimismo, se ha observado que luego de la suscripción de un TLC, normalmente sigue la suscripción de un acuerdo de doble tributación, ventajoso para los países de donde proviene la inversión transnacional en el pago del impuesto a la renta. Es que el principio que rige la tributación en estos acuerdos es el de “residencia” y no el de “fuente”. De esta manera, una empresa extranjera no tributa ni en el país donde extrae la renta, ni en el de donde proviene, sino donde estratégicamente ha puesto su sede: Gran Caimán, Delaware, Islas Vírgenes y otras jurisdicciones opacas.

Finalmente, toda esta maraña de acuerdos de inversiones, libre comercio y doble tributación facilita la planificación tributaria, desarrollada por grandes estudios jurídicos que saben muy bien cómo y dónde constituir sociedades comerciales para no pagar impuestos. El escándalo de los Panamá Papers es una clara muestra de ello.

Crisis del posneoliberalismo

Hoy América Latina vive un momento de contraofensiva neoconservadora, básicamente en Suramérica que es la parte de la región que trató de desmontar la arquitectura neoliberal heredada de las décadas de los ochenta y los noventa. La irrupción de la derecha en Argentina, el golpe de estado en Paraguay, el golpe de estado en curso en Brasil y la victoria de la derecha en el parlamento venezolano, han posicionado de nuevo al paradigma del libre comercio en esta subregión latinoamericana.

La Alianza del Pacífico empieza a ganar adeptos en la región, los gobiernos del Mercosur inician la presión para que finalmente este proceso modifique su carta constitutiva que inhibe la firma de Tratados de Libre Comercio, esos mismos gobiernos se animan a reanudar la negociación para la firma de un TLC entre la Unión Europea y Mercosur, que se uniría a los que ya tiene la Unión Europea en vigencia con Centroamérica, México, Chile y Perú/Colombia.

Diversos países de América Latina están participando a fondo en las negociaciones del TISA, que abre sectores fundamentales (educación, salud, agua, servicios municipales, correos, transporte, etc.) a la participación privada de transnacionales. México, Perú y Chile participan activamente en el ya suscrito Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (conocido por sus siglas en inglés como TPP).

El poder corporativo transnacional tiende a fortalecerse por medio del impulso de diversos tratados o de inversiones, que se orientan a profundizar la desregulación de los grandes capitales, y que constituyen verdaderos candados jurídicos a políticas reformistas orientadas al bien común.

Visibilizar esta situación, abrir el debate para comprender en toda su dimensión las características del fenómeno y generar nuevas articulaciones de denuncia, resistencia y propuestas de cambio, son tareas urgentes para el movimiento social de América Latina.

La Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos (LATINDADD) trabaja desde hace más de quince años en toda la región, incidiendo sobre los decisores políticos en temas de fiscalidad, nueva arquitectura financiera, deuda y nuevas economías.

www.latindadd.org, www.facebook.com/latindadd, www.twitter.com/latindadd

Artículo introductorio de la edición de agosto 2016 (No. 516) de la revista América Latina en Movimientotitulado “El laberinto de la evasión fiscal”: coedición ALAI-Latindadd. http://www.alainet.org/es/revistas/51

 

tomado de: https://www.semanariovoz.com/2016/08/19/poder-corporativo-libre-comercio-y-fraude-fiscal-una-sola-ecuacion/

Descartes, siempre actual

 

Rene-Descartes

La duda tiene mucha fuerza liberadora, en la vida humana, por algo dijo Marx en alguna ocasión, que la tenía como consigna de su existencia de extraordinario pensador. “Para investigar la verdad es preciso dudar, dice nuestro Descartes, en cuanto sea posible, de todas las cosas”.

Hernán Ortiz Rivas

Los grandes pensadores, no pierden actualidad, siempre permanecen vigentes; por esto, Descartes, que ocupa un lugar destacado entre ellos, perdura en todo tiempo, como personaje sobresaliente. Es un lugar común decir que Descartes es uno de los fundadores de la filosofía y la ciencia modernas, que pone los cimientos en la preponderancia de la razón de toda la vida cultural, que ubica lo humano por encima de la iglesia y del Estado, con su método científico y filosófico, que sienta las bases de la democracia, que salvo en su dualismo cuerpo-alma, cosa extensa-cosa pensante, tesis refutada por Spinoza, en las demás partes de su obra continua vigente, actual.

A su formación jurídica, Descartes agrega sus conocimientos en física y matemáticas, para proyectar la creación de una ciencia universal, unificadora de todos los espacios culturales. Para Descartes, la ciencia es una, porque la razón también es una, cuyo objetivo es dominar la naturaleza, la sociedad y el ser humano.

La duda

Para demoler el edificio cultural de su tiempo, Descartes utiliza la duda metódica, como inicio del encuentro con la verdad, duda que no es vacilación, irresolución o perplejidad, o la duda escéptica. Se trata de una duda filosófica, radical, que duda de todo, menos de estar dudando; por lo cual, al pensar esta situación se llega al yo existencial, al famoso aforismo: “pienso, luego existo”, punto de partida de la filosofía, que elimina la hojarasca metafísica de la escolástica.

Es verdad que la duda cartesiana termina con la prueba de la existencia de Dios; pero, contiene un germen prístino del ateísmo que aflora en otro grande de la filosofía, el judío Spinoza, aparentemente muy religioso, como vimos en un artículo anterior. La duda tiene mucha fuerza liberadora, en la vida humana, por algo dijo Marx en alguna ocasión, que la tenía como consigna de su existencia de extraordinario pensador. “Para investigar la verdad es preciso dudar, dice nuestro Descartes, en cuanto sea posible, de todas las cosas”.

El discurso

En la Segunda Parte del Discurso del método, para dirigir la razón y buscar la verdad de las ciencias, Descartes establece unas reglas destinadas al estudio filosófico y científico, a saber: la primera dice que la evidencia es el criterio de la verdad, vale expresar, que no se debe aceptar como verdadera cosa alguna si no se sabe que lo es; por tanto, el conocimiento se opone a la probabilidad o a la verosimilitud; solamente la evidencia conduce a la verdad.

La segunda regla consiste en dividir las dificultades, que se examine en tantas partes como fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución. Esa división tiene un límite determinado por los “naturales simples”, que son elementos indivisibles captados por la intuición, a partir de la cual empieza la actuación deductiva, por la cual, se infiere una cosa de otra, la deducción implica una sucesión de intuiciones. La tercera regla se enuncia así: de los objetos más simples y más fáciles de conocer, se va ascendiendo poco a poco, como por grados, al conocimiento de los más compuestos.

La última regla establecida por Descartes, dice que se debe hacer en “todo enumeraciones tan completas y revisiones tan generales que estemos seguros de omitir nada”. La simple lectura de estas famosas reglas, escritas hace cuatro centurias, permite advertir la genialidad del gran pensador francés, fallecido cuando aún no contaba cincuenta y cuatro años de edad, es decir, en plena madurez.

Se debe reconocer que la obra de Descartes marca una posición novedosa, en el pensamiento europeo; con ella se inicia la filosofía y la ciencia modernas, porque afirma que la razón es el criterio fundamental de la verdad, la fuente principal de conocimiento y descubre que la conciencia es la primera realidad y punto obligado de partida del filosofar.

Marx dijo que el filósofo francés, en su física había conferido a la materia fuerza creadora, habiéndola separado de su metafísica, donde se albergaba el idealismo racionalista, enfrentado a la figura de Gassendi, el restaurador del materialismo epicúreo. Marx precisó que Descartes ya veía las cosas con los ojos del periodo manufacturero del capitalismo, visión diferente a la teología escolástica, que centraba toda su mirada en Dios como eje que movía al universo entero, a la naturaleza, a la sociedad y al ser humano.

tomado de: https://www.semanariovoz.com/2016/08/05/descartes-siempre-actual/

#EEUU: El crimen atroz de Sacco y Vanzetti

 

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Bartolomeo Vanzetti (segundo de derecha a izquierda) y Nicola Sacco (al extremo derecho), interpretados en la película de Peter Miller

Carlos A. Lozano Guillén

Nicola Sacco y Bartolo­meo Vanzetti, dos emigrantes italianos, fueron ejecutados en la silla eléctrica, el 23 de agosto de 1927, hace 89 años, en South Braintree, Masachussets, Estados Unidos, después de un infame proceso judicial, originado en la acusación de ser responsables de un atraco y del asesinato de un vigilante de una prestigiosa empresa capitalista. El juicio y la condena desataron protestas y manifestaciones en todo el mundo.

Sacco y Vanzetti pasaron a la historia. Los inmortalizó Giuliano Montaldo en una impresionante película, estrenada en 1971, en donde demostró que fue un crimen atroz por medio del cual el sistema estadounidense quiso cobrarles a los dos su militancia revolucionaria. El fiscal los acusó de comunistas. Estaba fresca la victoria de la Revolución de Octubre y en la antigua Rusia de los zares, el partido bolchevique con Lenin a la cabeza, comenzaba, desafiante, a construir el socialismo. Era una herejía para el entonces naciente capitalismo de los Estados Unidos.

Sacco y Vanzetti eran militantes revolucionarios, se proclamaban anarquistas, estaban contra el capitalismo y querían otro mundo posible. Eran tiempos difíciles, de formación de las organizaciones revolucionarias y de múltiples complejidades en la lucha popular y de masas.

Después de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos estaba preso de su prepotencia, de su carrera a convertirse en la primera potencia mundial de occidente y no estaba dispuesto a tolerar que unos judíos italianos proclamaran la existencia de ideas revolucionarias y que se llamaran a sí mismos anarquistas.

El juicio fue una farsa. No hubo pruebas concretas, menos lo que hoy se llama el debido proceso. En todas las latitudes se reconoció como una violación de los derechos civiles, los mismos que se violan todos los días en la potencia yanqui y que es calificada por los lacayos de todos los pelambres como la más perfecta democracia en el mundo. La democracia que no vaciló en botar sobre Hiroshima y Nagasaki la bomba atómica, que dejó miles y miles de muertos y horribles secuelas en sus generaciones posteriores. Las que fueron visitadas hace pocas semanas por el presidente Barack Obama sin que tuviera el coraje de pedir perdón por el holocausto y el daño causado.

La democracia que revelaron los informes del Congreso en 1975, que no vaciló en poner en práctica un programa criminal del FBI, conocido como Counter Intelligence Program, programa de contrainteligencia que le permitía a sus agentes irrumpir en casas y oficinas para implantar micrófonos de forma ilegal y hasta ejecutar asesinatos. Y en 1969 el FBI colaboró con la policía de Chicago para asesinar a dos líderes de “Panteras Negras”. Siempre con licencia para matar. La democracia que invade a otros países con falsos argumentos como las armas químicas en Irak que nunca aparecieron. La democracia que impuso el criminal bloqueo contra Cuba y auspició el golpe militar fascista en Chile en 1973. La democracia que fomenta la barbarie en el cercano oriente y en todas las latitudes.

Veintiséis años después, en plena guerra fría y en desarrollo del anticomunismo de Maccarthy, fueron también llevados a la silla eléctrica, el 19 de junio de 1953, los esposos, Ethel y Julius Rosenberg, militantes comunistas, acusados de entregar información secreta atómica a la Unión Soviética. El testigo David Greenglass, hermano de Ethel, reconoció en 2001 que había cometido perjurio al acusar con falsedad a su hermana y a su cuñado. Jean Paul Sartre, en 1953, calificó la ejecución de los esposos Rosenberg como “linchamiento legal”.

Celestino Madeiros, un portugués preso junto a Sacco y Vanzetti, reconoció que había sido el autor del robo y del asesinato por el que juzgaron a Sacco con el que tenía enorme parecido, pero nada de eso sirvió para abrir de nuevo el juicio contra los dos trabajadores: Sacco, zapatero y Vanzetti, pescador. En 1977 el Gobernador de Masachussets declaró que Sacco y Vanzetti fueron ejecutados a pesar de ser inocentes y se mostró partidario de reivindicar sus nombres.

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron electrocutados por un crimen que no cometieron. “La democracia” de Estados Unidos no les perdonó que fueran revolucionarios y anarquistas que luchaban contra el capital. Prefirió asesinarlos, no toleró su condición ideológica. También fueron linchados “legalmente”.

https://www.semanariovoz.com/2016/08/05/el-crimen-atroz-de-sacco-y-vanzetti/